La película Rubia, adaptación de la novela de Joyce Carol Oates sobre Marilyn Monroe y que fue el estreno fuerte de Netflix en las últimas semanas se convirtió rápidamente en fuente de controversias. La mayoría criticó al filme por utilizar lo más sórdido de Marilyn e incluso inventar situaciones para aumentar esa sordidez, aunque el material proviene de una novela, no de una biografía autorizada. Pero hubo una voz que generó un poco más de molestia que el resto: la de la organización defensora del derecho al aborto Planned Parenthood, especialmente por una escena de la película dirigida por el australiano Andrew Dominik.


Lo que sigue es spoiler, pero imprescindible de contar. Después de uno de dos abortos, Marilyn -interpretada por Ana de Armas- conversa con el feto, que a su vez habla con ella, en una escena de tinte onírico. El feto es fotorrealista y mostrado como un niño completamente formado que le dice "¿Vas a volver a lastimarme?". La película, aclaremos, tiene como leit-motiv la búsqueda de Marilyn de su verdadero padre como causa de todos sus problemas (algo también muy criticado como simplista).

Respecto del aborto, la situación actual en los EEUU, luego de que la Suprema Corte de ese país revirtiera el histórico fallo Roe Vs. Wade, es de máxima sensibilidad. La directora para arte y entretenimiento de Planned Parenthood, Caren Spruch, lanzó un comunicado en el que critica el filme: "Dado que las películas y la televisión moldea muchas veces la comprensión de la salud reproductiva de muchas personas, es lave que las decisiones y experiencias de las mujeres sean descriptas de manera precisa (...). Los fanáticos anti aborto han contribuido a estigmatizarlo utilizando descripciones falsas. (...) El filme de Andrew Dominik cae en ese problema al presentar un feto animado digital completamente formado".

También el texto dice "respetar las decisiones artísticas", pero es evidente que estos temas, que tienen dividida de un modo inédito a la sociedad estadounidense, generan constantes revisiones y celo. El punto es mucho menos el aborto o la calidad de la película, sino cómo lidiar desde la creación de contenidos con la necesidad de satisfacer a todo el mundo no ya estéticamente -lo que se sabe que es imposible- sino ideológicamente. Dicho de otro modo: cómo evitar que la gente se ofenda. En gran medida, el auge de las películas de fantasía pobladas de efectos digitales se explica porque están diseñados para "toda la familia" y para evitar que alguien quede afuera.

Blonde, como se dijo protagonizada por Ana de Armas y dirigida por Andrew Dominik, es una de las apuestas más fuertes de Netflix para la actual temporada de premios, pero más allá de los elogios a su protagonista, la controversia ha sido mucho más fuerte a su alrededor que los aplausos.

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