Con el advenimiento de la digitalización, ya se acabaron las historias de emprendedores de garage como Jeff Bezos, Marcos Galperín o Steve Jobs —que ya tuvo dos películas—, que se hicieron de abajo en una época donde tener una computadora era un lujo para pocos. Sin embargo, nuevas historias surgieron, y Silicon Valley es el lugar perfecto para encontrarlas: con "Red Social", de David Fincher, como exponente; las historias de las Big Tech y unicornios proliferan cada vez más en series y películas. Y una de las más fascinantes llegará el próximo 27 de febrero: el ascenso y caída de Travis Kalanick, el polémico exCEO de Uber que dejó tras de sí un legado de mucho éxito, pero también mucha destrucción.

"Super Pumped", realizada por Showtime, será protagonizada por Joseph Gordon-Levitt —de éxitos como "500 días con ella", "El Origen" o la reciente "El juicio a los 7 de Chicago"—, y tendrá entre sus filas a Uma Thurman, en la piel de Arianna Huffington, fundadora del The Huffington Post y directiva de Uber; y a Kyle Chandler como Bill Gurley, mentor de Kalanick y uno de los inversores más conocidos del mundo de la tecnología.

El objetivo de la serie es contar cómo Kalanick logró construir Uber arrasando con todo a su paso, en un estilo similar a la película "El Lobo de Wall Street". El ahora exCEO de Uber comenzó como uno de los emprendedores más prometedores del mundo de la tecnología y logró llevar a la empresa de movilidad a una valoración de más de 66.000 millones de dólares, por encima de algunas de las automotrices más importantes del planeta. Sin embargo, la burbuja se pinchó y la compañía comenzó a caer poco a poco, revelando numerosos escándalos de espionaje, discriminación, abusos sexuales, cultura de trabajo tóxica y varias prácticas ilegales. 

Cómo será la serie sobre Uber

La tira, que fue escrita por los creadores de Billions, Brian Koppelman y David Levien junto a Beth Schacter (Soundtrack), profundizará en los primeros capítulos en el personaje de Kalanick, basándose principalmente en el libro "Super Pumped" escrito por Mike Isaac, periodista de The New York Times. La idea de Showtime es tener en cada temporada de la serie una gran historia que marcó el mundo empresarial, y Uber fue elegida para dar el puntapié inicial.

Según adelantó El Español, la primera temporada tendrá siete episodios. En los primeros capítulos se podrá ver cómo se construye y funciona Uber hasta llegar a ser un imperio, de la mano de un Kalanick ambicioso y despiadado que apunta al éxito sin importar las consecuencias —en este sentido, muy similar Mark Zuckerberg en "Red Social" y en la actualidad—. 

Además de analizar el ascenso y el consecuente descenso a los infiernos de una marca de este calibre, también se verá a fondo todo el entramado que encierra Uber, y cómo llegó a ser una amenaza para otras empresas. La serie será distribuida internacionalmente por ViacomCBS, que cuenta con Paramount+ como servicio de streaming disponible en Argentina

El auge y caída de Uber

Uber nace como Ubercab en 2009, después de que Kalanick escuchara a su compañero quejarse de lo caro que le había salido viajar en un auto privado en Nochebuena. Se lanzó en una versión Beta en San Francisco, donde tuvo un gran éxito por su accesibilidad pese a ser 1,5 veces más cara que un taxi común. 

Poco a poco, la compañía fue creciendo y acortó el nombre a Uber, aprovechando para darle más protagonismo a Travis Kalanick, que obtuvo el puesto más alto. La compañía aceptó inversiones de grandes empresarios y se lanzó a todo Estados Unidos. A finales de 2010 desembarcó internacionalmente en París y ya para 2011 tenía solicitudes de inversiones de todo el mundo. 

Kalanick duró apenas ocho años en la compañía que él mismo fundó

Sin embargo, con el éxito llegaron los problemas: escándalos reiterados por aumentos de precios en situaciones extremas como el huracán Sandy y violencia de los conductores llevaron a que muchos periodistas advirtieran sobre el peligro de Uber. A Kalanick no le gustó: instruyó a su equipo de prensa a “asegurarse de que estos escritores no salgan pensando que somos responsables, incluso cuando estas cosas salgan mal”.

Después de eso, asomó la misoginia: Kalanick bromeó que su compañía se llamaba "Boober" por las reiteradas promociones de "chicas calientes" y las cientos de modelos que se contrataban para los eventos de la empresa.  “Vas a un evento y solo hay un montón de modelos... es lo único que les interesa. Como mujer que lucha contra mis propias inseguridades e imagen corporal, lo mejor para mí fue dejar ese mundo malsano de estándares imposibles”, dijo la violinista Gabi Holzwarth, expareja de Kalanick, al Huffington Post. El CEO fue acusado de ignorar los informes sobre los casos de acoso sexual que se habían producido en la compañía.

El maltrato y los engaños proliferaron a tal punto que Uber pagó 28,5 millones de dólares a 25 millones de pasajeros en compensación. En 2017 comenzaron a difundirse más escándalos: abusos sexuales ignorados, retiros de la empresa llenos de cocaína, homofobia, amenazas y hasta violencia. 

Como recuerda El País, en los discursos y conferencias Kalanick siempre mostró un enfoque rudo y agresivo, rasgos que también quedaron probados en la cortante conversación que Kalanick mantuvo con un chófer de su plataforma que se quejaba de la abrupta bajada de tarifas. El conductor dijo que apenas le daba para pagar las facturas y el directivo se enfureció sin percatarse de que el conductor contaba con una cámara de seguridad en el interior del vehículo cuya grabación se convirtió en contenido viral en YouTube.

Finalmente, Kalanick fue expulsado de Uber en 2017, aunque se mantuvo como el mayor inversionista y ejerció una profundia influencia en la empresa. En agosto de 2017, Benchmark, una firma de capital de riesgo y uno de los mayores accionistas de Uber, demandó a Kalanick en un intento de destituirlo de su puesto en la junta. “El objetivo general es llenar la junta de Uber con aliados leales en un esfuerzo por aislar su conducta anterior del escrutinio y despejar el camino para su eventual regreso como CEO, todo en detrimento de los accionistas, empleados, socios conductores y clientes de Uber”, se leía en la denuncia.

En 2019, Kalanick renunció a su puesto en la junta y vendió todas sus acciones por unos 2.500 millones de dólares. Ahora se dedica al rubro inmobiliario y construyó un pequeño imperio en la remodelación de activos inmobiliarios en quiebra o con dificultades, como almacenes y centros comerciales abandonados o talleres y restaurantes cerrados.

Uber, mientras tanto, continúa en caída. Aunque intenta pasarse al negocio de la logística, todavía debe enfrentar a múltiples denuncias y batallas legales y continuar con el cambio en su cultura de trabajo, a la que no pudo escapar ni con la pandemia y el teletrabajo por Zoom.