Desde hace unos meses, Netflix lleva adelante una prueba piloto en Chile, Costa Rica y Perú respecto de cobrar un pequeño sobreprecio de su abono para que los usuarios sigan compartiendo su contraseña con otros, algo que la firma, durante años, no solo toleró sino que incluso alentó. Pero en los últimos tiempos las acciones de Netflix descendieron, la competencia de otras plataformas se ha mostrado durísima y los ingresos ya no son tan cuantiosos. La solución, en un mercado que también parece llegar a una meseta en cuanto a nuevos suscriptores, es una nueva y más agresiva política de precios. Un estudio parece darle la razón.

La revista Variety y la consultora CRG Global llevaron adelante una encuesta entre 504 usuarios estadouidenses de Netflix, 143 de los cuales utilizan la cuenta de otra persona. El resultado es que el 64% de aquellos que utilizan una cuenta ajena estarían dispuestos a pagar ellos mismos el abono si fuera necesario; mientras que el 71% de quienes comparten su propia cuenta no tendrían problemas en un aumento de precio para seguir haciéndolo. Es claro que esto se adapta (más o menos) al mercado estadounidense, y que el panorama probablemente no sería el mismo en países como el nuestro, donde la crisis económica golpea fuerte.

El problema básico es que la cantidad de suscripciones -lo que provee de dinero constante a la firma- cae y el crecimiento está por debajo de lo que solía ser años atrás, especialmente después del boom forzado por la pandemia de Covid-19. Y además la firma invierte cantidades enormes en producción propia, sobre todo en la creación de franquicias propias ( Stranger Things, The Witcher o Brigderton, por ejemplo), que además debe instalar. Un problema -el de instalación de marcas- que Disney+ o HBO Plus no tienen dado que trabajan con marcas que están perfectamente establecidas desde hace tiempo. 

Lo que lleva a otra cuestión: Netflix debe suplir con material propio aquellas marcas que alguna vez alojó y hoy están en las plataformas de la competencia. Sin contar con el hecho de que son cada vez más las plataformas. El mismo problema tienen las demás: los usuarios no quieren tener muchas plataformas para poder acceder a variedad de contenidos esparcidos en varias empresas. De allí que la piratería, además, vuelva a crecer.

En estas circunstancias, y si bien Netflix tiene planeado un aumento en sus tarifas, conseguir que compartir un usuario implique una entrada extra -y sustanciosa- de dinero es una estrategia viable. Por ahora, los estudios parecen decir que esa medida sería, además, adecuada.

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