Especial para BAE Negocios

A pesar de la derrota de Argentina del martes pasado ante Arabia Saudita y de algún que otro cruce con la hinchada mexicana en la previa al partido de este sábado 26 de noviembre, a las 16 en el Estadio Lusail, en el Mundial Qatar 2022, que disputaremos con el seleccionado azteca, la unión entre argentinos y mexicanos es sólida, cimentada por historia, cultura y sentimientos en común.

Ambos tuvimos un desarrollo de civilizaciones, antes de la conquista europea, un mosaico de diversas culturas y desarrollos de imperios. Olmecas, Mayas, Toltecas y Aztecas, entre otras, en México, mientras que desde el Inca, pasando por los Guaraníes, Pampas, Tehuelches y Onas, entre otros, en nuestra zona austral.

Hernán Cortéz en el Norte, Francisco Pizarro en Cuzco, Pedro de Mendoza en Buenos Aires y demás adelantados transformaron estas tierras en parte del imperio español. Virreinato de Nueva España unos, Virreinato del Perú, y luego del Río de la Plata, nosotros, fue nuestro destino colonial. Fray Bartolomé de las Casas testimonió la dureza de la conquista después de ver la explotación de los indígenas en México y lo sintieron los pueblos del altiplano suramericano, quienes se sumaron a la rebelión de Tupac Amaru II. Su descuartizamiento y la posterior represión a los insurgentes presagió nuestra futura independencia.

El camino de la liberación 

1810 marcó para ambos pueblos el inicio de nuestra emancipación. En México fue, el 16 de septiembre, el Grito de Dolores, con el cura Miguel Hidalgo al frente del movimiento independentista. En Buenos Aires, en cambio, unos meses antes, el 25 de mayo, se removió al Virrey y se estableció una Primera Junta en el Cabildo local con criollos y sin realistas.

Ambos pueblos emprendieron la lucha contra el español, triunfando con mucho esfuerzo, a la vez de darse, en paralelo, las luchas internas que caracterizarían sus guerras civiles.

México no se anduvo con chiquitas y estableció el Imperio en 1821 con Iturbide como Agustín I, mientras que en suramérica, nosotros, batalla de Cepeda mediante, la lucha entre porteños y el resto de las provincias determinó el fin de un gobierno central y las autonomías plenas de las provincias, potenciando las luchas entre unitarios y federales.

Intermediaciones extranjeras y sus consecuencias

También ambos sufrimos agresiones militares de Francia y otras potencias. En el caso mexicano, por reclamos de deudas públicas, lo que generó ataques militares del ejército francés, que obligó a nombrar a Maximiliano de Habsburgo como emperador de 1863 a 1867, aunque su aventura terminó cuando es derrotado por las fuerzas de Benito Juárez (al que homenajeamos con el nombre de una localidad bonaerense) y fusilado.

En el caso argentino, durante el mandato de Juan Manuel de Rosas, sufrimos el bloqueo francés al puerto de Buenos Aires de 1838 a 1840 y el apoyo galo a los unitarios que conspiraban contra el Restaurador, y durante la guerra del Paraná (1845 – 1846) la escuadra de Francia y Gran Bretaña enfrentaron a la Confederación Argentina, si bien derrotándola inicialmente en la Vuelta de Obligado, luego el resto de los combates fueron victorias argentinas, lo que obligó a las dos potencias a deponer su actitud y terminar el conflicto en favor de Rosas.

México, a su vez, sufrió las agresiones militares y perdidas territoriales a manos de los Estados Unidos, lo que marcaría una tensa relación que hasta el día de hoy, tema migratorio y muro de Trump mediante, sigue dando que hablar.

Los alzamientos del liberalismo positivista

También hay puntos en común con la organización nacional bajo la égida liberal positivista, ya que ellos tuvieron a Porfirio Díaz y nosotros a Julio Argentino Roca. Ambos proyectos capitalistas fueron modernizadores y europeizantes, lo que generaron sus contracaras. En el caso mexicano la Revolución, que tuvo a Emiliano Zapata y Pancho Villa sus principales figuras, en el caso argentino los alzamientos armados radicales y el ascenso a la presidencia de Hipólito Yrigoyen.

El Estado de Bienestar tuvo nombre y apellido en las dos naciones. En el caso mexicano fue Lázaro Cárdenas y su nacionalización del petróleo, mientras que en la Argentina lo sería Juan Domingo Perón con un modelo industrialista, de ascenso social y de pleno empleo. También el dominio partidario tendría un nombre en México: el Partido Revolucionario Institucional, que se perpetuó durante décadas en el poder durante el siglo XX, mientras que en nuestro país, si bien el peronismo fue dominante, los golpes militares marcaron la debacle institucional.

Justamente, ante la última dictadura argentina, México fue solidario al albergar a cientos de exiliados y ser un lugar clave en la lucha internacional por el restablecimiento de los derechos humanos en nuestro país.

La aparición del neoliberalismo

También nos llegó el neoliberalismo y la ola privatista, teniendo al mexicano Carlos Salinas de Gortari y al argentino Carlos Menem como figuras y adalides. Eso generó una crisis sistémica, que se evidenció en México, ante la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, con el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el auge del Subcomandante Marcos, y los asesinatos del candidato presidencial del PRI, Luis Colosio, del secretario general del PRI, José francisco Ruiz Massieu, y del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. En nuestro país, en paralelo, se daba los ajustes económicos, los estallidos sociales, el fenómeno piquetero y la crisis del 2001, con el saldo de decenas de muertos, y la sucesión de varios presidentes.

La actualidad de Argentina y México 

El siglo XXI encontró a las dos naciones tratando de superar casi similares dificultades, sean tensiones políticas, violencia narco, conflictividad social y crisis económicas. La buena sintonía entre la Administración de Andrés Manuel López Obrador y Alberto Fernández puede dar esperanzas en profundizar los lazos en común entre ambos pueblos.

En cuanto al fútbol, México es, al igual que nuestro país, una potencia en este deporte, celebrando en su terruño dos mundiales, (y proyectándose para ser sede, junto a Canadá y los EEUU para el Mundial del 2026) el de 1970 y el de 1986. Este último es inolvidable para nuestro país, ya que marcó el triunfo argentino ante Inglaterra, con dos goles de Maradona que quedarán en la historia, y la obtención de la Copa Mundial en manos del equipo dirigido por Carlos Bilardo.

Por supuesto que uno, más que nunca, desea el triunfo argentino, sobre todo cuando México viene de empatar 0 a 0 con Polonia, y molestan los cánticos de cargadas, sobre todo que tiene que ver con Malvinas, pero no empaña una relación de amistad genuina entre ambos pueblos, que es más duradera que un simple partido.

*Pablo A. Vazquez es politólogo; Secretario del Instituto Juan Manuel de Rosas