A los taxis les llegó Uber; a los medios, las redes sociales; a los hoteleros, Airbnb, y, quienes utilizan normalmente las monedas virtuales, afirman que a los banqueros les llegó el Bitcoin. Sin embargo, cada vez existen relaciones más simbióticas entre las entidades financieras tradicionales y participantes del mercado de capitales y las criptomonedas. Desde productos como fondos cotizados, ETFs, CFDs y futuros que permiten ganar exposición a criptomonedas, pasando por las tesorerías de empresas listadas que incorporan Bitcoins (entre ellas Tesla y Mercadolibre), la adopción de la blockchain para distintos servicios financieros, hasta la oferta pública en mercados regulados de empresas del sector. 

La paralización de la economía mundial en 2020, producto de la pandemia, empujó a las autoridades a nivel global a implementar cuarentenas masivas con el objetivo de detener la propagación del virus. Los bancos centrales y los gobiernos reaccionaron, en general, con importantes estímulos monetarios y fiscales como medidas contra cíclicas y esto alimentó la retórica de escasez fundamental del BTC cuya emisión es limitada por la misma blockchain.

Más allá de la visión que pueda tener cada uno y el altísimo riesgo que implica una industria tan disruptiva, a esta altura es imposible ignorar el interés que despiertan las criptomonedas y el tamaño que ha tomado este mercado. Como referencia, la capitalización del conjunto de criptomonedas actualmente es mayor a la capitalización bursátil de la empresa más valiosa a nivel mundial, Apple.

Para el caso argentino en particular, podría decirse que en términos adopción, en apenas unos años las criptomonedas, con una barrera de conocimientos y complejidad igual o superior al mercado tradicional, atrajeron incluso más público. Esto, acompañado por el contexto de cepo y restricciones a nivel local de todo tipo que alimentan este tipo de alternativas dolarizadas, anónimas y sin restricciones.

Los inversores que dedican gran parte de su patrimonio a monedas virtuales y lo hacen a largo plazo, es recomendable que custodien en billeteras virtuales personales o dispositivos de “almacenaje en frío” y que sean dueños de sus claves privadas. Normalmente, si envían sus monedas virtuales a un exchange centralizado, pierden la custodia y el control vía clave privada y se abre ahí la posibilidad de robo o fraude como ya ha pasado repetidas veces. Un exchange centralizado hace que se pierda la principal propiedad del Bitcoin que es la descentralización y es recomendable custodiar ahí solo por motivos transaccionales.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de operar criptomonedas a través de agentes bursátiles regulados?

A través del mercado de capitales, se pueden operar no solo instrumentos vinculados al valor de las criptomonedas, sino también a empresas vinculadas al sector.

Por otro lado, la cuenta está nominada y existen ciertas medidas de seguridad adicionales, ya que por ejemplo por normativa no es posible al agente transferir a una persona que no sea titular de la cuenta de inversiones.

En Blockchain, ya que para las transacciones no es necesario el nombre de los usuarios que intervienen, los intercambios son anónimos. La moneda virtual asegura la transferencia de datos digitales con una codificación muy sofisticada y de manera confiable (no permite falsificación, ni duplicación). Una vez introducida, la información no puede ser borrada, solo se podrán añadir nuevos registros. Este último dato no es menor, ya que, si te equivocás de billetera, no hay vuelta atrás y no hay nadie a quien reclamarle.

En cambio, si se invierte a través de una cuenta de mercado, en caso de pérdida de clave, puede recuperarse fácilmente. No hay riesgo ni necesidad de recordar una clave para acceder a su inversión.

Un tema no menor aquí es lo que sucede en el caso de deceso del titular. Si quien custodia las criptomonedas de manera privada no deja claves para que sus herederos puedan acceder a las mismas, se perderá el total y no hay a quién ir a reclamarle. En cambio, en un agente de mercado, simplemente formará parte del trámite sucesorio.

Al operar a través del mercado, corren los controles y garantías de la comisión de valores y bolsa correspondiente donde cotice el instrumento.

A su vez, quien invierta contará con el asesoramiento de un experto que podrá guiarlo sobre las características del producto y acompañarlo en el nivel de riesgo elegido, acorde a su perfil.

Sin embargo, no todas son buenas, los mercados regulados tienen horarios y a diferencia de los exchanges de criptomoneda no operan las 24 hs, por lo que, si tu perfil es de trading y no buy & hold, quizá prefieras permanecer fuera del mercado tradicional de todas formas. Por otro lado, la falta de definiciones en el aspecto regulatorio hace aún difícil a los agentes de mercado regulados la oferta directa de criptomonedas, y no se trata solo del caso argentino, es un desafío pendiente a nivel global.

*Gerente Comercial de PPI