En los últimos meses, el metaverso está en todas partes: en las noticias, en las agendas financieras y en la mente de los consumidores. Inasible, misterioso, futurista suena cada vez con más fuerza aunque no todos capten por completo de qué se trata o sus implicancias. 

Un informe reciente de Havas, para el que se encuestaron 14500 personas en 30 mercados, muestra que el metaverso ya se infiltró en la conciencia pública, con el 89% de los Prosumidores ( aquellos consumidores influencers que adoptan por anticipado las nuevas tendencias en Tecnología, moda, estilos de vida, etc.)  y el 73% de la corriente principal que oyeron hablar de las primeras iteraciones como Fortnite y Decentraland. Sin embargo, ese conocimiento no está distribuido de manera uniforme ya que en los mercados emergentes y los países con poblaciones más jóvenes están más atentos a esta nueva frontera tecnológica y a su potencial. 

Mientras el 95 % o más de los prosumidores están familiarizados con el metaverso en Argentina, Brasil, México, Perú, Singapur y los Emiratos Árabes Unidos (países con edades medias que oscilan entre los 29,2 y los 33,5), esa cifra desciende a solo el 60 % en Japón (edad media 48,4) y el 73 % en la República Checa (43,2). Los encuestados en los mercados emergentes son considerablemente más propensos que los de las naciones más desarrolladas a creer que el metaverso representa el futuro de Internet. 

Las esperanzas y los temores de los consumidores son los mismos: el metaverso cambiará para siempre la forma en que experimentamos vida. Mientras algunos abrazan este futuro, emocionados por la perspectiva de nuevas formas de interactuar y participar, otros tienen miedo de las compensaciones esperadas. Así, por ejemplo, que mientras el 73% de los prosumidores - 85% en Argentina- creen que el metaverso ampliará el alcance de las experiencias de los humanos, al 70 % de los consumidores principales - 62% en Argentina- les preocupa que ser sumergido en mundos virtuales matará el deseo de las personas de explorar el mundo físico.

Más de 6 de cada 10 prosumidores a nivel mundial consideran las experiencias en línea tan reales como las experiencias físicas.

Inversiones en la virtualidad

En el estudio se exploró en qué están dispuestas a gastar dinero las personas en el ámbito virtual. El entretenimiento en vivo fue el gran ganador, con el 55 % de los prosumidores (frente a solo el 30 % de la corriente principal) dispuestos a comprar una entrada para un concierto o evento digital. Sin embargo, los eventos en vivo son solo el comienzo. Casi 4 de cada 10 prosumidores gastarían dinero en ropa digital para sus avatares en línea. Y el 43 % estaría dispuesto a comprar una propiedad digital, por ejemplo, un terreno o una casa/edificio.

La gente también se está interesando en tokens no fungibles (NFT). Casi la mitad de los prosumidores admiten que no entienden cómo funcionan las NFT y las criptomonedas, pero dicen que parecen una buena inversión. Es ese tipo de actitud lo que permitió que el mercado mundial de NFT alcanzara los 41.000 millones de dólares en 2021. Un paquete de 101 NFT del Bored Ape Yacht Club de Yuga Labs recaudó 24,4 millones de dólares en una subasta de Sotheby's. Alrededor de 7 de cada 10 prosumidores y casi 9 de cada 10 consumidores principales no pagarían más de $ 1.000, si es que pagarían algo, por el arte digital.

"Las marcas deben reconocer que son invitados dentro de la mayoría de las comunidades y solo serán una presencia bienvenida siempre que traigan algo a la mesa. A alrededor de la mitad de los prosumidores les gustaría ver que las marcas compartan contenido exclusivo, por ejemplo", indica el informe.