La minería de Bitcoin suele ser reiterada en sucesivas publicaciones como contaminante, poco ecológica, destructiva para el medio ambiente. Vaya uno a saber si esto se debe a ignorancia de quienes escriben al respecto, o por algún interés especial en desacreditar a las criptomonedas de alguna manera.

Sin embargo, tras los títulos tendenciosos que suelen hablar de la contaminación que genera Bitcoin, cada vez hay más voces que buscan contar el panorama de forma más general, y con una visión mucho más optimista. Y es que la minería del bitcoin no tiene por qué dañar al medioambiente y puede realmente ser una pata fundamental en una alternativa al sistema financiero tradicional.

Zach Bradford, CEO de la compañía de minería Cleanspark (de Estados Unidos), una de las empresas vinculada a la producción de bitcoin y que cotiza en la Bolsa de Nueva York, explicó alguna vez que el uso de energías renovables es una posibilidad excelente para el mercado.

“Creo que Bitcoin se posiciona en este espacio realmente único donde, ya sea que desarrollemos energías renovables por nosotros mismos o simplemente nos registremos para ser patrocinadores de otra parte, podemos utilizar energías renovables y podemos pagar por esto”, remarcó Bradford.

Cuando se le preguntó a Camilo Cristia, CEO de Let’sBit – la casa de cambio de criptomonedas o criptoexchange de origen rosarina - por qué nadie habla de lo que contamina el sistema bancario tradicional, respondió: “Creo que hay dos motivos: estamos acostumbrados a la existencia de los bancos, del dinero físico y demás partes del sistema financiero tradicional, por lo que no tendemos a cuestionarnos tanto algo que siempre estuvo presente. Y luego, creo que los líderes del sistema financiero tradicional han sido hábiles en minimizar su impacto ambiental”.

Leo Elduayén, CEO de Koibanx - compañía líder en tokenización financiera utilizando tecnología blockchain-, también opinó al respecto de por qué pocos hablan de lo que contamina el sistema bancario tradicional: “En primer lugar, porque esa información no es pública ni transparente, a diferencia de lo que sucede con una blockchain. En segundo lugar, porque muchas veces nos cuesta mucho como individuos o sociedad cuestionarnos lo ya establecido y lo que vemos como algo que siempre nos enseñaron que así es y debe ser”.

Y con respecto a las criptomonedas y el posible uso de energías verdes, Elduayén manifestó: “Me parece sensacional que puedan utilizarse energías renovables para minar. Esta tecnología está dando pasos agigantados y mi recomendación es que cualquier persona, empresa o gobierno no se quede afuera”.

“Existen muchísimas alternativas, siempre es importante educarse para tomar las mejores decisiones y vincularse con proyectos como TRAM, PlanetWatch, ClimateTrade o el beneficio fiscal que otorga el Municipio de Marcos Paz a sus constribuyentes como incentivo al reciclaje, entre otras acciones (todos proyectos construidos sobre Algorand y RSK)”, añadió.

Según Ulises Alzogaray, Country Manager de Bitwage en Argentina - la plataforma pionera en pago de honorarios en criptomonedas más elegida por los trabajadores, freelancers y exportadores de servicios -, dice que “ni Bitcoin, ni Ethereum, ni ninguna otra criptomoneda contaminan. Lo que contaminan son las energías no renovables. Y en ese sentido, nosotros creemos que la discusión debería estar enfocada a las formas de energías que utilizamos. El 58% de la energía utilizada para minar bitcoin es renovable, y hay incentivos económicos para que ese porcentaje siga aumentando”, precisó Alzogaray.

Por otra parte, Eduardo Erlo, Marketing Manager de Status Network -uno de los proyectos más robustos e iniciales que corre en la blockchain de Ethereum-, también se refirió a la repetición de los medios tradicionales sobre titulares sobre la contaminación que producirá minar criptomonedas. “Se trata principalmente de la falta de comprensión de la tecnología, las acciones políticas y la vaguedad sobre el beneficio real que trae a la población, así como las iniciativas para reducir el daño a la naturaleza que produce”, dijo.

“Nuevamente, muchas cosas contaminan más y no tienen una ganancia real para la sociedad (solo para un pequeño número de personas) y casi nadie habla de eso”, subrayó.

Y en ese contexto, también opinó sobre por qué pocos hablan de lo que contamina el sistema bancario tradicional. “Hay falta de comprensión de quién es el verdadero malo aquí y cuál es la tecnología que realmente está tratando de traer libertad a la vida de las personas. Además, los bancos centralizados todavía tienen mucho poder en los medios”.

*Directora de Arigatō Consulting