Con la inflación como tópico a nivel mundial cerramos otro mes positivo (en pesos) para la industria de fondos local. Su patrimonio avanzó un 8% en abril, y ya s acerca a los $4.4 billones. Acumulando en el año un incremento del 27%, que compara contra una inflación en el mismo período del 22% (estimando abril) -y teniendo en cuenta que más del 90% de los activos son en moneda local-. De hecho, hay un dato relevante en este escenario: la necesidad de los inversores de mantener el valor de los pesos se reflejó, en el último mes, claramente en el cambio de la composición por categoría.

Los fondos de renta fija siguen así ganando terreno -subieron un 13% en el mes, lo vienen haciendo en los últimos cuatro meses a un promedio que duplica el de la industria y multiplica por cerca de 4 la tasa de suba de los Money Markets-. Un marco que los lleva hoy a representar un 42% del total de la industria, a tan solo un punto porcentual de los T+0 que retrocedieron hasta explicar un 43%. Cómo referencia, la última vez que este segmento superó a los MM fue en agosto de 2019 -previo al reperfilamiento con una relación de 53%/22%-.

Si nos centramos incluso dentro del segmento de renta fija, este crecimiento se explicó casi por partes iguales por el rendimiento de las carteras y por los flujos.

Sin embargo, en un doble clic, el mayor aporte a esta categoría viene por el lado de los fondos CER. Esta estrategia captó un 70% del flujo recibido por la industria, y por segundo mes consecutivo fueron el ajuste priorizado, con más de $96 mil millones. En contraposición, los Renta Fija T+1 cayeron (como se muestra en el gráfico), pero fue por un hecho puntual  específicamente, por rescates por unos $ 19.000 millones en el fondo de Pellegrini-. De lo contrario, los T+1 (opción a los MM) hubieran cerrado el mes con un flujo positivo de alrededor de $ 14.000 millones.

No obstante, y producto de la coyuntura local, otro dato fue la vuelta a escena de los Dólar Link. Aunque lejos aún de quitarle el podio a los CER, los inversores no fueron esquivos a la aceleración del crawling-peg de una tasa promedio semanal del 35% en los últimos días de marzo a la zona de 50% el viernes pasado; ni tampoco a la poca efectividad del BCRA en sumar reservas (cerró abril con sólo USD 164 millones, muy por debajo del mismo mes del 2021 en donde compró USD1.373 millones).

Todo un contexto que no solo empujó flujo hacia este segmento logrando suscripciones (netas de rescates) por más de $13 mil millones, sino que ayudó por el lado de los rendimientos. Sin ir más lejos, con un retorno promedio de casi el 7,7%, lograron superar a la performance de los fondos CER (que se colocaron levemente por debajo con 7,4%), situación que no ocurría desde marzo 2021.

Rendimientos récord (en cobertura)

Igual vale tener en cuenta que abril cierra con rendimientos récord para ambos segmentos. En las estrategias de cobertura contra la devaluación el comportamiento de los bonos soberanos DL más cortos fue clave -recuperaron entre 11% y 16%- como también ayudaron los sintéticos sobre los que se basan gran parte de estas carteras; mientras que los fondos CER recibieron el impulso de la parte más corta y las letras indexadas con subas de entre 3% y 8%.

En este marco -y en donde la duration de la posición tuvo un peso importante sobre el comportamiento de las categorías-, se destacó un fuerte salto en la dispersión entre los rendimientos máximos y mínimos. En otras palabras, se amplió el spread entre el fondo de mejor y peor comportamiento dentro de cada estrategia, en gran parte por la vida promedio de cada cartera (con los más largos sufriendo más que los cortos).

Pero vayamos por parte. En el caso de los DL, el diferencial ascendió a cerca de 7 puntos porcentuales (desde 580 puntos básicos del mes previo), en tanto que en los CER el diferencial fue de 6.2 pp. Recordando que estos últimos venían con un spread promedio entre enero y marzo de 1.6 pp.

Por su parte, en los T+1 conservadores la dispersión también se amplió de 110 pbs a los 240 pbs, y en los más agresivos de 290 a 600 pbs. Escenario último que explica, además, el diferencial también en el rendimiento promedio entre ambas categorías.

Ahora bien, si analizamos lo que va del año, los fondos CER lideran la tabla de los segmentos de renta fija en pesos con un promedio de suba del 21,5%. Siguen los fondos con rescate en 24 horas más agresivos, con una performance del 16,4%, y luego los más conservadores con un 13,2%. Por último, los DL y los Money Market se mueven en un retorno de 13,5% y 10,5%, respectivamente.

Mirando hacia adelante no hay dudas que la coyuntura de mercado y las opciones que el Tesoro “ponga sobre la mesa” marcarán la cancha en un marco de muchos pesos y pocos instrumentos. Quedó claro en la última licitación (y se refleja en la industria de FCIs) que los inversores mantienen la preferencia por CER corto, y que los vencimientos post 2023 se muestran menos atractivos ante la probabilidad que puedan sufrir una reestructuración. La pendiente actual de la curva, de hecho, es un reflejo de este escenario.

Un contexto que nos lleva a que, a la hora de armar una cartera, sea aún más relevante analizar el perfil de riesgo y el horizonte de la inversión. Los Money Market (poco atractivos bajo el sendero de inflación actual) son sólo recomendados para periodos de muy pocos días, ya que si el plazo puede ser un poco más largo (30 días) preferimos el posicionamiento en Renta Fija con rescate en 24 horas. Pudiendo en estos últimos encontrar opciones más o menos agresivas. En tanto que, para aquellos que buscan cobertura (aunque entendiendo el riesgo de mercado hoy implícito), los CER y los DL son alternativas para una parte de la posición total de pesos.

*Team Leader de FCI de PPI