El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, admitió que el gobierno de Jair Bolsonaro ha congelado las políticas salariales con la mayor pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo desde 1994 a raíz de la pandemia de coronavirus y de la guerra en Ucrania y con el objetivo, supuestamente, de mantener el empleo pese a los ingresos rezagados.

"Esta generación ha pagado la guerra. La guerra de alimentos y la energía y la guerra de la pandemia", afirmó Guedes en un acto en el cual inauguró el mecanismo Monitor de Inversiones, patrocinado por el Banco Interamericano de Desarrollo y financiado por el gobierno del Reino Unido.

Guedes se refirió al poder de compra del salario mínimo luego de que un estudio revelara que el gobierno de Bolsonaro es el primero en el cual el ingreso básico tuvo una reducción, contra los diversos aumentos experimentados en los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso, Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff y Michel Temer.

"Hicimos un sacrificio y nos quedamos sin aumento de salario, tuvimos una recuperación económica fuerte, no hubo aumento del salario real porque durante una guerra es normal que haya pérdidas importantes", aseguró el ministro en un acto realizado en el Ministerio de Economía.

Retroceso

El ministro dijo que la actual situación "permite luchar para preservar el salario mínimo, preservar empleo y la capacidad de inversión" aunque no para aumentar el salario.

Bolsonaro será el presidente desde el Plan Real de 1994 que dejará el primer gobierno, el 31 de diciembre, con rebaja del salario mínimo respecto a cuando asumió el gobierno, el 1 de enero de 2019, según publicó en su portada el diario O Globo, en base a la consultora Tullet Prebon.

La pérdida del salario mínimo será del 1,7 por ciento.

El piso salarial pasó de 1.213,84 reales a 1.193,37 entre diciembre de 2018 y diciembre de 2022, teniendo en cuenta la erosión de la inflación.