El papa Francisco pidió "perdón" a los indígenas canadienses por los abusos en internados gestionados por instituciones cristianas entre fines del siglo XIX y 1996, al dar su primer discurso en el país norteamericano.

El Papa inició de esta manera un acto de reconciliación largamente buscado en Canadá, denunciando el "catastrófico" sistema de escuelas residenciales para niños indígenas del país y pidiendo perdón por el "mal cometido por tantos cristianos."

"Llego hasta sus tierras nativas para decirles personalmente que estoy dolido, para implorar a Dios el perdón, la sanación y la reconciliación, para manifestarles mi cercanía, para rezar con ustedes y por ustedes", dijo el pontífice en un encuentro con representantes de los pueblos First Nations, Métis e Inuit en la localidad de Maskwacis, en el segundo día de su visita, y tras rezar en soledad en un cementerio indígena de la zona.

"Lo lamento profundamente, lamento las formas en que, lamentablemente, muchos cristianos apoyaron la mentalidad colonizadora de las potencias que oprimieron a los pueblos indígenas", dijo Francisco en su español nativo.

Dirigió sus comentarios a varios miles de supervivientes de las escuelas residenciales en un campo rodeado por una pequeña tribuna, en el primer día completo de un viaje destinado a la penitencia por una de las mayores tragedias de Canadá: un sistema escolar que separó por la fuerza a los niños indígenas de sus padres y trató de asimilarlos -brutalmente- a la sociedad eurocristiana.

"Es doloroso pensar en cómo se erosionó el firme suelo de valores, lengua y cultura que constituía la auténtica identidad de vuestros pueblos, y que habéis seguido pagando el precio de ello", dijo Francisco.

El uso de la palabra "perdón" en dos ocasiones provocó vítores y aplausos, aunque también fue cuestionado y algunos sobrevivientes afirmaron que sus palabras no fueron lo suficientemente lejos. Esperaban que Francisco abordara la complicidad de la Iglesia Católica.

La visita de Francisco es una respuesta a años de peticiones indígenas de reconocimiento por parte de la Iglesia Católica, que dirigió la mayoría de las escuelas en los siglos XIX y XX. Aunque durante gran parte de su pontificado Francisco se ha mostrado reticente, se enfrentó a una creciente presión después de que grupos indígenas dijeran el año pasado que un radar de penetración terrestre había localizado cientos de tumbas sin marcar cerca de los antiguos internados.

Las particularidades de la visita del Papa Francisco a Canadá

El viaje supone una importante ruptura con las normas de los viajes papales al extranjero, en los que la celebración y la evangelización suelen ser los objetivos centrales. Francisco, de 85 años, optó por una modesta ceremonia de bienvenida al aterrizar el domingo en Edmonton, donde fue recibido con música indígena. Decidió no hacer ningún comentario hasta que llegó el lunes por la mañana a Maskwacis, una comunidad indígena en las llanuras de Alberta, entre Edmonton y Calgary, rodeada de campos de colza amarillos.

Antes, Francisco rezó en el cementerio donde se cree que se encuentran los restos de los estudiantes de los internados, y visitó el antiguo emplazamiento del internado de Ermineskin, que se inauguró en 1895 y fue gestionado por misioneros católicos romanos durante gran parte de su existencia. Quedó bajo control federal en 1969 y se cerró en 1970.

Francisco recibió a una delegación indígena en el Vaticano en abril, y se disculpó entonces por la "conducta deplorable" de algunos "miembros" de la Iglesia católica en el sistema de internados.

También hizo referencia a Juan Pablo II, diciendo que la "Iglesia se arrodilla ante Dios e implora su perdón por los pecados de sus hijos".

Las últimas escuelas residenciales cerraron en la década de 1990, pero las ideas colonialistas que sustentaban el sistema escolar siguen provocando un ajuste de cuentas en la Iglesia católica romana hoy en día. Francisco, el primer papa sudamericano, procede de un continente en el que el cristianismo fue introducido por los conquistadores. Durante un viaje a Bolivia en 2015, pidió perdón por los "graves pecados" de la Iglesia durante el colonialismo y por los crímenes cometidos contra los pueblos indígenas.