Era 1992 cuando MacKenzie Scott trabajaba de camarera y sufría por "la insoportable monotonía de hacer y vender sándwiches". Una de sus mayores preocupaciones era pagar el alquiler con las pocas monedas que ganaba como camarera en Nueva York, a donde se había mudado para perseguir el sueño de escritora, algo que le resultaba imposible porque todo su tiempo estaba dedicado a su trabajo. "Me encontré con pequeños períodos de tiempo impredecibles durante los cuales colapsé por el agotamiento y la frustración", recordó en una carta que envió a su mentor, el difunto novelista y Premio Nobel Toni Morrison.

Sin embargo, 30 años después, el panorama es muy distinto para MacKenzie Scott. Es la cuarta mujer más rica del mundo, y en su cabeza solo está el seguir bajando en esa lista. "Seguiría donando hasta que mi caja fuerte esté vacía", declaró a Giving Pledge, una campaña en donde las personas ricas prometen regalar al menos el 50 % de su riqueza y a la que ella se unió. 

MacKenzie Scott fue la 22.ª persona más rica del mundo en 2020, con un valor de 36.000 millones de dólares, y la 22.ª más rica en 2021, con 53.000 millones de dólares, según estimaciones de Forbes. Ahora, cayó al trigésimo lugar en la lista de los más ricos que ya dejó afuera, por ejemplo, a Donald Trump. Y piensa seguir cayendo, aún más de lo que cayó Bill Gates. ¿De dónde sacó tanto dinero y por qué quiere donarlo todo?

Jeff Bezos, un pasado ineludible

El comienzo de su bienestar económico se remonta a principios de los años '90, cuando aceptó un trabajo en el fondo de cobertura DE Shaw, en gran parte por necesidad financiera. Como es normal, tuvo que pasar una serie de entrevistas para ingresar en la empresa, y el encargado de hacerlas fue, nada más ni nada menos, Jeff Bezos.

Scott fue aceptada en la empresa y se enamoró de Bezos. La pareja se casó en 1994 y se mudó a Bellevue, Washington, para iniciar lo que se convertiría en Amazon. Scott trabajó en la puesta en marcha a tiempo parcial, dedicando su tiempo libre a trabajar en una novela: su propio sueño. En una carta a Morrison, Scott llamó a Amazon “un negocio interesante” y escribió que “tener un trabajo de medio tiempo ha sido bueno para escribir”.

Su matrimonio con Jeff Bezos le dejó un 25% de las acciones de Amazon que tenía el magnate

Las monedas y los sándwiches dejaron de ser una preocupación. Scott tuvo tiempo para escribir y publicar dos libros: uno en 2005 y otro en 2013. En los 25 años que estuvo junto a Jeff Bezos, Amazon se convirtió en la empresa más rica del mundo, con una capitalización de mercado de 1.5 billones de dólares. Sin embargo, el amor llegó a su fin, y en 2019 la pareja se divorció. Como parte del acuerdo del divorcio, Scott se quedó con el 25% de las acciones de Amazon, que equivalen al 4% de la empresa. Ahora, su patrimonio neto se calcula en más de 46.000 millones de dólares.

Donaciones y regalos

Con 52 años y muchos dólares en su caja fuerte, MacKenzie Scott prometió donar la mayor parte de su fortuna. La  36.ª lista anual de multimillonarios del mundo de Forbes, la ubica detrás de la heredera de L’Oreal, Francoise Bettencourt Meyers, la heredera de Walmart, Alice Walton, y la heredera de Koch Industries, Julia Koch. Pero eso no le importa. 

"Tengo una cantidad desproporcionada de dinero para compartir", escribió Scott en una carta que se hizo pública en mayo de 2019 . "Mi enfoque de la filantropía seguirá siendo reflexivo. Requerirá tiempo, esfuerzo y cuidado. Pero no esperaré. Y seguiré haciéndolo hasta que la caja fuerte esté vacía", avisó.

Por ahora, su promesa va por buen camino: en total, su empresa fantasma, Lost Horse, donó al menos 12.000 millones de dólares a más de 1.200 grupos de caridad. Ocupó el quinto lugar en la lista de Forbes de 2022 de los mayores donantes de por vida, detrás de filántropos como Bill y Melinda Gates y Michael Bloomberg, que han estado donando durante décadas. Forbes calculó que donó al menos 4,75 millones de acciones de Amazon, casi una cuarta parte de lo que recibió en el divorcio, hacia causas benéficas.

Habitat for Humanity recibió más de 400 millones de dólares

¿A dónde dona? No hay una organización específica. Colaboró con organizaciones de base más pequeñas y redes sin fines de lucro más grandes y establecidas que abordan temas relacionados con la igualdad de género, la justicia racial, los derechos reproductivos, las artes y más.

Planned Parenthood, por ejemplo, fue una de las beneficiarias, con más de  275 millones de dólares, el regalo más grande de su historia. La organización Habitat for Humanity International, que construye casas para personas de bajos recursos, recibió 436 millones de dólares. A la organización Madre, que apoya a mujeres en todo el mundo le llegaron 15 millones, la mayor donación jamás recibida.

Regalos nobles y en silencio

Una de las cualidades de MacKenzie Scott que más se destacan en los medios es que constantemente busca correrse del foco de atención. No tiene un sitio web con información de contacto y no habla con los medios. Tampoco tiene una base, así que las organizaciones que quieren dinero no pueden llenar una solicitud de financiamiento. En diciembre, anunció que ya no daría a conocer sus donaciones para desviar la atención de sí misma y de su riqueza.

Su modus operandi es distinto al normal. Cuando decide donar, su equipo envía un mail o llama por teléfono a la organización elegida. Les da el dinero y les deja gastarlo como quieren, porque no es ella quien decide. "No asumimos que nosotros, o cualquier otro grupo en particular, podamos saber cómo solucionarlo. No abogamos por políticas o reformas particulares”, escribió Scott en su blog. 

Las donaciones de MacKenzie Scott fueron para muchas organizaciones las más grandes de su historia

Y así, en silencio, muchas organizaciones recibieron la donación más grande de su historia. “Literalmente estaba llorando en el lobby de ese hotel porque significaba que nuestros planes de expandirse para crecer realmente se harían realidad”, recordó a Forbes Chong-Hao Fu, director ejecutivo de Leading Educators, una organización sin fines de lucro con sede en Nueva Orleans.

“Las personas que luchan contra las desigualdades merecen un lugar central en las historias sobre el cambio que están creando”, escribió Scott. “Esto es igualmente, quizás especialmente, cierto cuando su trabajo está financiado por la riqueza. Cualquier riqueza es producto de un esfuerzo colectivo que los incluyó a ellos. Las estructuras sociales que inflan la riqueza les presentan obstáculos. Y a pesar de esos obstáculos, están brindando soluciones que nos benefician a todos”, justificó.

"Tenemos lo que necesitamos para resolver nuestros problemas compartidos. Es como si el antídoto estuviera ahí esperando en medio de todo ese veneno. Todos somos humanos. Y todos tenemos una enorme energía para dedicar a ayudar y proteger a los que amamos", concluyó Scott en su mensaje.