Bigotes tupidos y pelos largos, ojos escondidos tras anteojos de sol y cuerpo cubierto de ropa negra, un motor que ruge y un neumático que levanta polvo, una campera de cuero y calaveras aladas en la espalda. Todos estos elementos se suman para pintar una imagen muy clara: la de un motoquero, de esos que andan con su pandilla por las calles y rutas de Estados Unidos. Aunque ese estereotipo ya es muy conocido a nivel mundial —y hasta inspiró series como la conocidísima Sons of Anarchy—, los motoqueros empezaron con algo. Más precisamente, con alguien: Sonny Barger, fundador del mítico Hells Angels Motorcycle Club y cara visible de la pandilla de motociclistas por varios años. Hoy, a sus 83 años, el piloto, escritor, actor, exconvicto y muchas otras cosas más falleció después de perder su batalla contra el cáncer. 

"Si estás leyendo este mensaje, sabrás entonces que me fui... Por favor, sepan que fallecí en paz después de una breve batalla contra el cáncer", se lee en el posteo que fue publicado hoy en su Facebook oficial. "Aunque tuve una personalidad pública durante décadas, disfruté principalmente de un tiempo especial con mis hermanos del club, mi familia y amigos cercanos", agregó la publicación. 

Su exabogado, Fritz Clapp, confirmó la muerte y dijo que la causa fue cáncer de hígado. Además, hace ya unos años que el motoquero batallaba contra un cáncer de próstata y desde 1982 lidiaba con un cáncer de garganta, por el que debieron extirparle las cuerdas vocales y, a causa de eso, se vio obligado a usar un dispositivo electrónico para poder hablar. 

Una vida de muchos excesos y pocos límites

Sonny Barger nació bajo el nombre de Ralph Hubert Barger en 1938. Hijo de una madre que desapareció a los cuatro meses de su nacimiento y un padre que pasaba la mayoría de sus noches en bares, desde pequeño fue conflictivo. Según recuerda el Washington Post, Barger aprendió a robar antes de los 10 años, al tiempo que se especializó en las malas palabras que escuchaba de un loro. Fumó su primer cigarrillo de marihuana a los 14, abandonó la escuela secundaria a los 16 y se unió al ejército con un certificado de nacimiento falso.

Dejaba muy poco atrás: su padre, que había sido abandonado nuevamente, su abuela, una estricta pentecostalista a la que siempre rechazó, y escuelas en las que era constantemente suspendido por faltar el respeto y hasta golpear a sus maestros. En el ejército tampoco duró porque descubrieron su certificado falso, así que comenzó a sobrevivir con todo tipo de trabajos: conserje, enhebrador de tuberías, trabajador de la línea de ensamblaje de papas fritas.

Sonny Barger era el líder y referente de las pandillas de motociclistas

Hasta que en 1956 conoció a los Oakland Panthers, una pandilla de motociclistas. No duró su estadía en el grupo —fue de solo un año—, pero sí su amor por ese estilo de vida. Y en 1957 fundó Hells Angels Motorcycle Club ("Los ángeles del infierno"), el grupo que definiría el resto de su vida. Equipado con una Harley-Davidson y una campera de cuero con una calavera alada, Barger comenzó a vivir con un nuevo principio: “Descubra sus límites excediéndolos”.

No le faltó ninguna droga: fue adicto a la cocaína, vendió heroína entre los '60 y '70 y fue acusado de dirigir una gigantesca operación de metanfetamina. El alcohol nunca escaseaba y tampoco los cigarrillos: no sorprendió un cáncer de garganta después de fumar tres atados de Camel por día durante treinta años. 

Los Ángeles del Infierno

Su pandilla fue una de las más reconocidas en Estados Unidos, e inspiraba miedo en quienes los cruzara. Durante años fueron un símbolo de terror para muchos estadounidenses, un estandarte de la vida contracultural. Barger actuó como un portavoz de facto de los Ángeles del Infierno, defendiendo su estilo de vida al margen de la ley y el orden.

Era una hermandad ruidosa, frecuentemente sin ley, ligada, sin ningún orden en particular, por el machismo, los tatuajes, la insignia de la cabeza de la muerte alada, el alcohol, las drogas, los paseos a ninguna parte en estruendosas motos Harley-Davidson y el ansia por la libertad sin restricciones que se encuentra al aire libre de la autopista.

Barger pasó su vida entera ligado a las motocicletas

El crimen y la violencia eran usuales entre la pandilla. "Éramos delincuentes portadores de tarjetas", reconoció Barger. A lo largo del tiempo, las autoridades los investigaron por crímenes como venta de drogas, conspiración de asesinato de miembros de otro club, portación de armas de fuego, tráfico de armas, lavado de dinero e incendio provocado, entre otros. Para darle un poco de brillo a los Angels, inició campañas benéficas periódicas de juguetes y ropa para niños.

Barger pasó un total de ocho años en prisión, repartidos entre distintas épocas y por distintos crímenes. A la larga, los valoró: “Para convertirte en un verdadero hombre primero debes unirte al ejército y luego pasar un tiempo en la cárcel”, aconsejó en su autobiografía.

Uno de los episiodios por los que más se recuerda a los Hell's Angels es por el concierto de los Rolling Stones en 1969 en Altamont, California. La pandilla fue contratada para hacer la seguridad del evento, haciendo una barrera con sus motos y una protección con sus amenazas. Las drogas hacían que muchos de los asistentes quisieran saltar al escenario, y los Ángeles usaban sus puños y pistolas para disuadir. 

Los Ángeles del Infierno fueron portagonistas de la tragedia de Altamont

La excitación en el evento era tal que Barger se enojó con los Rolling Stones por demorar su salida y animar a la multitud. El líder de la pandilla puso una pistola en las costillas del guitarrista de los Stones, Keith Richards, y le ordenó que comenzara de inmediato. La música comenzó y una mujer, Meredith Hunter, disparó un tiro, por lo que los ángeles se abalanzaron sobre ella y uno la apuñaló hasta la muerte. 

El legado que dejó Sonny Barger

Pese a su estilo de vida sin límites, consecuencias ni remordimientos, Barger supo explotar la veta comercial que generaron los motoqueros. Fue consultor técnico para películas de motociclistas y apareció en varias —incluida “Hells Angels on Wheels” (1967), protagonizada por Jack Nicholson—. También fue estrella de "Sons of Anarchy", la popular serie de motoqueros.

romocionó su marca renegada, comercializando cuidadosamente camisetas, yo-yos, gafas de sol y vinos de California con el tema de los Hell's Angels. Registró marcas comerciales en logotipos y diseños de clubes, y contrató a un abogado de derechos de propiedad intelectual para demandar a los cazadores furtivos, algo que ocurre con frecuencia.

También fue escritor: publicó dos novelas, “Dead in 5 Heartbeats” (2003) y “6 Chambers, 1 Bullet” (2006), los libros “Freedom: Credos From the Road” (2005) y “Ridin’ High, Livin’ Free” (2002), y junto al escritor Darwin Holmstrom lanzo "Let’s Ride: Sonny Barger’s Guide to Motorcycling” (2010). “Hell’s Angel — The Life and Times of Sonny Barger and the Hell’s Angels Motorcycle Club”, su autobiografía, fue el libro más exitoso de todos. 

Sonny Barger pasó el final de su vida en los suburbios de Oakland

El amor golpeó a su puerta cuatro veces: su primera esposa, Elsie George, murió en 1967 durante un aborto autoinducido. Sus matrimonios con Sharon Gruhlke y Beth Noel Black terminaron en divorcio. Se casó con su cuarta esposa, Zorana Katzakian, en 2005.

En 1998, se mudó de Oakland a los suburbios de Phoenix, dejando sus deberes oficiales en los Hells Angels, pero permaneciendo como miembro de base. Dirigió un taller de reparación de motocicletas y se suavizó en la vida suburbana, haciendo yoga y levantando pesas, un pasatiempo que adquirió en prisión. Siguió viajando por carretera abierta, miles de millas al año, y finalmente profesó una preferencia por los Honda y BMW de alta potencia en lugar de las tradicionales Harley.

“He vivido una vida larga y buena, llena de aventuras. Y he tenido el privilegio de ser parte de un club increíble”, publicó Barger. Se fue con un solo mensaje para todo aquel que guste una vida de motoquero: "Manténganse leales, permanezcan libres y siempre valoren el honor".