El asunto de los inmigrantes fue siempre muy polémico en Estados Unidos. Cerrar o abrir la frontera, detener o no a los migrantes, asistirlos o no atenderlos... El debate en torno a esa problemática tuvo muchas aristas y, por supuesto, una enorme utilización política. Durante la presidencia de Donald Trump, los demócratas iban a los centros de detención para denunciar maltratos. Ahora, con Joe Biden en la Casa Blanca, son los republicanos los que denuncian una crisis de inmigración. Pero Greg Abbott, gobernador de Texas, llevó la disputa a otro nivel.

Este jueves, Abbott dijo en Twitter: “La vicepresidenta (Kamala) Harris afirma que nuestra frontera es 'segura' y niega la crisis. Estamos enviando inmigrantes a su patio trasero para pedirle a la Administración Biden que haga su trabajo y asegure la frontera”.

No fue solo una ironía: a la puerta de Harris llegaron alrededor de 100 inmigrantes, entre los que había muchos que escapaban de la pobreza y la violencia de Venezuela, Uruguay, Colombia y México, reportó Fox News. De la misma manera, el gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis, envió un grupo separado de inmigrantes a Martha's Vineyard, un "patio de recreo para liberales adinerados", según reportó Los Ángeles Times.

Desde mayo, Arizona mandó 43 colectivos de migrantes a Washington DC, principalmente compuestos por personas de Colombia, Perú y Venezuela. Es más: se estima que Doug Ducey, el gobernador republicano del estado, envió al menos 1.500 personas a la capital hasta el momento.

Cientos de inmigrantes son trasladados a Washington por estados republicanos (AP)

¿Por qué hacen esto? El objetivo de los republicanos es demostrar que la inmigración está fuera de control y que las promesas de mejorar la situación de los migrantes son falsas, ya que la administración Biden falla en el control y el cuidado. Así como los demócratas mostraban niños violentados en cárceles, ahora los republicanos muestran inmigrantes desamparados. Según datos de la División de Manejo de Emergencias de Texas, Texas gastó más de 12 millones de dólares en el alquiler de colectivos para transportar inmigrantes a estados más liberales.

Inmigración en Estados Unidos

Amy Fischer, organizadora de Migrant Solidarity Mutual Aid Network, lamentó en diálogo con los medios locales que la iniciativa oficial de ayudar a los migrantes no sirve: “Todo este proyecto es un truco publicitario racista que no defiende la agencia y los derechos humanos de quienes llegan en busca de seguridad”.

Su grupo se moviliza con mayor frecuencia para ayudar a los buses que llegan temprano en la mañana o tarde en la noche a Union Station, el centro de trenes y colectivos que se encuentra a pocas cuadras del Capitolio de Estados Unidos. De ahí son trasladados a una iglesia, donde se les da la posibilidad de bañarse, comer y descubrir dónde planean establecerse, ya sea en Washington o en otro lugar. Hasta ahora el grupo ayudó a 6.200 personas

“Tenemos un sistema que les está fallando a los que llegan en busca de seguridad. Y en lugar de que los estados y las localidades y el gobierno federal y el Congreso aborden las necesidades reales, se convirtió en un juego de fútbol político”, consideró Fischer.

Los demócratas, obligados a actuar

Los Ángeles Times reportó que los agentes fronterizos registraron 1,9 millones de encuentros con migrantes entre octubre de 2021 y finales de julio, un máximo histórico. Sin embargo, ese número no representa a migrantes individuales, porque muchos intentan cruzar la frontera, y son detenidos, varias veces. ¿Qué significa? Que el número puede ser mucho más grande. 

Todo esto llevó a que en el seno del partido demócrata se movieran algunas piezas. Después de todo, el cambio de política en la migración, desde un muro a una recibida con brazos abiertos, fue una de las banderas de la campaña de Biden. La alcaldesa demócrata de Washington, Muriel Bowser, declaró una emergencia la semana pasada para liberar USD 10 millones en fondos de asistencia después de que el Pentágono rechazara sus solicitudes de ayuda de la Guardia Nacional.

Por su parte, el gobernador Gavin Newsom pidió al Departamento de Justicia que investigue las acciones de DeSantis, citando informes de que los inmigrantes dijeron que fueron reclutados en base a “promesas falsas” de que serían llevados a Boston y se les daría acceso rápido a la autorización de trabajo.

“El hecho de que Fox News y no el Departamento de Seguridad Nacional, la ciudad o las ONG locales hayan sido alertados sobre un plan para dejar a los migrantes, incluidos los niños, en el costado de una concurrida calle de Washingotn deja en claro que esto es solo un acto político cruel y un truco premeditado”, disparó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre.