Con las heridas sin cicatrizar que dejó la marcha del 17 de agosto, la CGT estima que su próxima movilización tendrá lugar el 17 de octubre, una fecha histórica en la que el peronismo celebra el Día de la Lealtad, y de esa forma neutralizarán una nueva disputa interna respecto a marchar en respaldo de la vicepresidenta Cristina Fernández.

Algunos dirigentes de Azopardo dicen que los problemas urgentes de la economía respecto a salarios, fondos de obras sociales y más, exigen no agitar las diferencias dentro de esa central. No obstante, en los núcleos cegetistas dominantes la lejanía del kirchnerismo es razón de Estado.

El triunviro Pablo Moyano, referente del Frente Sindical (Fresimona), junto a los sindicatos que integran la Corriente Federal (CFT), pugnan desde el día del atentado por definir algo más que "solidaridades de protocolo", como afirman sindicalistas de ambos sectores. El titular de la UOM, Abel Furlán, lamentó incluso que la central obrera no se haya expresado de forma contundente, al englobar el ataque a Cristina como una acción contra todo el peronismo.
El debate dentro del consejo directivo tuvo momentos ásperos que reavivaron las diferencias que existen desde que asumió la nueva conducción y permanecen latentes en cada ocasión donde la CGT debe exponer una postura como confederación.

La prueba más elocuente fue la movilización del 17A, cuando Moyano dejó bien en claro sus diferencias con el resto de los sectores que conviven en Azopardo.

Bajo techo o a cielo abierto

Si el kirchnerismo define finalmente la convocatoria para respaldar a Cristina este viernes en ocasión de la presentación que hará en el marco de la causa Vialidad, las diferencias quedarán una vez más a cielo abierto.
Si en cambio no hay convocatoria orgánica para acompañar a la Vicepresidenta, las diferencias quedarán más disimuladas. Desde su último mandato como presidenta la relación de Cristina con algunos dirigentes del movimiento obrero no tuvo cercanías y sí recelos en ambos frentes, sin perjuicio de que por aquellos días el metalúrgico Antonio Caló lideraba la CGT afín al kirchnerismo.

Tras las PASO del año pasado, incluso, los sectores dialoguistas se mostraron, en algunos casos, a la expectativa de una ruptura del Alberto Fernández con su vice. El devenir de la crisis económica y la dinámica política hizo que un puñado de sindicalistas de los núcleos dominantes de la CGT llegaran a entrevistarse con la Vicepresidenta.

Para aquella ocasión, uno de los que llegó como parte de esa comitiva a las oficinas del Senado ironizó y minimizó aquella tertulia: "la Vicepresidenta tiene agenda abierta si hasta recibió a Melconian para hablar de economía".