Tras una agitada semana que mantuvo en jaque al Gobierno nacional a raíz de la corrida cambiaria que generó una nueva disparada inflacionaria luego de la designación de la ministra de Economía Silvina Batakis, el Presidente Alberto Fernández y su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, optaron por moderar las disputas internas y avanzar hacia una fase de consensos en el Frente de Todos, ante lo que consideran una "embestida" de los sectores concentrados de poder.

La cena que el último lunes mantuvieran Alberto y Cristina tras la renuncia vía Twitter del ahora ex titular de la cartera de Hacienda, Martín Guzmán, trajo cierto sosiego a la interna en la alianza oficialista, pero en simultáneo, la posterior corrida cambiaria -que dio comienzo el martes-, y otra serie de maniobras desestabilizadoras motorizadas desde las redes sociales y desde algunos sectores de la oposición, pusieron en alerta a los dos pesos pesados del Gobierno.

Advertidos de la difícil misión que tendrán por delante en el año y medio que les queda de gestión, desde las filas del albertismo como de los sectores alineados con la titular del Senado, salieron a advertir que la única posibilidad de sortear la debilidad política del Ejecutivo nacional, radica en la unidad de ese espacio.

Para el caso, y a diferencia de sus anteriores exposiciones, el último viernes desde Calafate, Cristina centró sus críticas sobre Guzmán al considerar su renuncia como "un inmenso acto de irresponsabilidad política y desestabilización" y "un gesto de inmensa ingratitud hacia el Presidente", pero eludió cuestionar a este último.

También ponderó algunas medidas de Gobierno, como el Pre Viaje, al sostener que "en términos fiscales se trata de una expansión" y pidió que si el Estado hace una inversión de esa magnitud haya un "acuerdo de precios", para luego advertir que cuando "no hay devaluación" el mercado "provoca una brecha cambiaria".

Luego, al hacer mención a la catarata de rumores y versiones que circularon durante la semana que daban cuenta sobre nuevos cambios en el Gabinete, afirmó: "No voy a revolear a ningún ministro, quédense tranquilos".

Finalmente, instó a la ciudadanía a encontrarse en una autoconvocatoria para la "construcción de una Argentina en paz", al tiempo que subrayó que esa tarea debe realizarse "sin rencores pero con muchas ideas".

Un día más tarde desde Tucumán y en el marco del acto por el Día de la Independencia, el Presidente Alberto Fernández denunció que el Gobierno enfrenta "una embestida de grupos concentrados" y envió un mensaje interno al Frente de Todos al afirmar que "no hay futuro político sin unidad"

El mandatario apuntó contra los "profetas del odio" y señaló que "algunos refriegan sus manos cuando la adversidad se cruza", así como también se quejó de que se "hacen correr rumores" en medios de comunicación y redes sociales.

En ese contexto, Alberto subrayó que "la unidad siempre es el fruto de la disposición de los involucrados por consolidarla. Es un valor que debemos preservar en los momentos más difíciles".

En tanto que el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, reconoció como saludable discutir cuando se piensa distinto, pero advirtió que no se debe permitir "que esas discusiones le den ventajas a aquellos que quieren sacar rédito" de estas.

Las señales de distensión se hicieron eco en los diferentes estamentos del oficialismo, desde donde comienzan a hablar de la llegada de una etapa en el Frente de Todos de mayor diálogo y participación de los principales referentes del espacio "en encuentros privados".

En esa dirección, el interventor de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Agustín Rossi, consideró hoy como "un hecho auspicioso para todos los dirigentes del FdT el encuentro entre el Presidente y la vicepresidenta".

"La posibilidad de que hayan recuperado el diálogo es un suspiro de alivio", dijo, al destacar que ese acercamiento supone la posibilidad de que hayan encontrado una manera de "gestionar" las diferencias.

En diálogo con la radio Futurock, el dirigente santafesino puso el énfasis en un dato concreto, que ésta naciente estabilidad política dentro de la coalición, le "da fortaleza" y repercute positivamente "en la gestión de Batakis".

Por su parte, el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, indicó que "no hay dudas de que el encuentro" entre el Presidente y la vice "marcan las responsabilidades del momento, la necesidad de entender que hay cosas que no se pueden romper porque lo básico de la unidad no se puede perder".

Para el funcionario nacional, la sintonía entre las dos principales espadas de Gobierno, representa "una nueva etapa en la política económica" y una "nueva agenda de trabajo" y destacó que Alberto y Cristina "se van a juntar las veces que haga falta".