Hay películas que, detrás del velo de la comedia, muestran algunas de nuestras taras más profundas. Incluso sucede con el romance, que suele parecer algo que funciona siempre y une en el amor al mundo. Pues no, amigos: estos ejemplos de filmes en Star+ permiten una reflexión notable a través de la risa. 

Empecemos por una que hoy no se puede filmar. Basta con ver los primeros diez minutos de Despedida de soltero, donde se burlan de la Iglesia Católica, un nene de diez años ojea una Playboy y un fotógrafo de niños se babea con los senos de una mamá para entender que este filme sobre una pareja a punto de casarse que compite por ver quién tiene la despedida de soltero más alocada (y que incluye un burro muerto por sobredosis) no pasaría un comité de ningún estudio. ¿Saben por qué funciona? Porque fue el primer protagónico de un tal Tom Hanks que hoy, al verla, probablemente se tome la cabeza. Él le pone sal, pimienta y ají molido a todo. Pueden probar.

La mejor película jamás filmada sobre un divorcio no la hizo Bergman, no es Historia de un matrimonio de Noah Baumbach, no es un filme europeo o iraní. No señor: la mejor película sobre un divorcio es La Guerra de los Roses, dirigida por Danny DeVito y estrenada (curiosidad) muy cerca de Cuando Harry conoció a Sally, en 1989. Michael Douglas y Kathleen Kennedy pasan de ser un romántico y muy sexual matrimonio a hundirse en la rutina, aburrirse, odiarse y pelear literalmente a muerte por una casa. El abogado en el medio es Danny DeVito en persona, quien narra la historia a un cliente que viene a consultarlo y no habla en toda la película. Curiosidad: ese cliente delgado e incrédulo es un tal Dan Castellaneta, glorioso Homero Simpson poco tiempo después.

Mi primo Vinnie es una de esas películas que pasaban inadvertidas hasta que un rayo de luz y justicia se posó sobre ellas. Ese rayo, en este caso, tenía la forma de Marisa Tomei, que se ganó un Oscar por su rol de la novia un poco grasa de Joe Pesci que resulta ser una experta en autos viejos. La película narra cómo dos chicos "del Norte", al pasar por un estado del Sur de los EE.UU., son acusados de homicidio y se los somete a un juicio que puede resultar en condena a la silla eléctrica. Lo único que pueden pagar es al tal Vinnie, un cincuentón recién recibido. La película muestra todas las taras de un sistema de justicia y la aberración de la pena de muerte, pero lo hace a pura comedia, con momentos extraordinarios a cargo de Pesci y Tomei. Con los años, se vuelve todavía mejor.

Chicas armadas y peligrosas cuenta cómo una detective extraordinaria del FBI (Sandra Bullock), totalmente maltratada por sus superiores, arma pareja involuntaria con una policía sucia, malhablada y grosera (Melissa McCarthy) para resolver un caso de narcotráfico y corrupción policial. Dado que las dos son gigantescas comediantes, se complementan perfectamente, pero lo más interesante es que se trata de un filme feminista (de Paul Feig, especialista en estas lides) que no necesita declamarlo ni tirar consignas para serlo. Hay momentos que son para aplaudir de pie.

Una obra maestra y -para quien esto escribe- el mejor filme de Martin Scorsese: El rey de la comedia. Aunque está planteado como eso, una comedia, es en realidad una película molesta al extremo, con una tensión terrible. De hecho, es uno de los modelos de Guasón (el otro es Taxi Driver). Jerry Lewis es un célebre comediante y presentador de televisión y Robert DeNiro, un aspirante a cómico (pésimo) que busca su amistad y lo hostiga al extremo de raptarlo. Es increíble cómo los momentos más cómicos se convierten en siniestros. Y de paso, el monólogo cómico de De Niro es una de las mejores escenas del actor. Lewis cede toda la comicidad en su colega y se transforma en un perfecto tragediante. La TV y los medios, en la picota.

Otra de esas películas qeu ganan fanáticos con el tiempo es Enredos de oficina, de Mike Judge. Judge, quizás lo recuerden, es el papá de Beavis y Butt-Head, y la película, no animada, es un poco un reflejo de ese mundo donde el "orden" es cosa de psicópatas. Un oficinista aburrido es hipnotizado y su hipnotizador muere antes de sacarlo del todo del trance. Comienza, entonces, a no hacer caso a las presiones "amables" pero dictatoriales de su horrible trabajo. A su modo, triunfa. Pero pasan más (muchas más) cosas. Momento de gloria: el rapto y destrucción de una máquina impresora que jamás funciona. Y una secuencia con Jennifer Aniston discutiendo con su jefe en un restaurante que muestra el fascismo de la "corrección política".

Y ya que están, vean Boda Sangrienta. Una chica se casa con un muchacho de familia rica. Pero tiene que cumplir el ritual de jugar un juego durante toda la noche para "ser parte" de esa familia. El juego es esconderse y su familia política tiene como objetivo masacrarla antes de que salga el sol. Toda la ferocidad de las relaciones familiares salta en pedazos (literales) en esta sátira con forma de cine de horror.

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Leonardo Desposito

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