"Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos"

Confucio

El consumo de sustancias genera problemas sociales, familiares e individuales. Entre muchas de las alteraciones conductuales que producen se encuentran las psicosis, componentes incoercibles de impulsividad, excitación psicomotriz y delirios. Difícil será entonces tratar a una persona que muchas veces ha demostrado dificultades para solicitar tratamientos.

El proceso de consumo presenta una conducta llamada descuento hiperbólico, en el cual se toma una decisión de satisfacción inmediata dañina de consumo por sobre el beneficio de la espera a largo plazo sin consumir, que previene.

Es corriente mencionar como conductas adictivas a diferentes circunstancias relacionadas con actividades gratificantes que se repiten como un fenómeno de recompensa en las personas. Así, no solo se habla de adicciones cuando se utilizan sustancias (lícitas o ilícitas) sino que el término se refiere también a conductas repetitivas que generan un principio de satisfacción, como las ludopatías, Internet o el tabaco. Así, el sujeto invierte en ellas demasiado tiempo, siendo gratificante al comienzo pero a costa de instancias laborales o sociales. Entonces, se generan a largo plazo fenómenos de disminución del bienestar de la persona, trastornos en el trabajo y dificultades en su vida interpersonal.

Existen zonas del cerebro relacionadas con la recompensa y con la gratificación (como el núcleo accumbens de la subcorteza). Estas estructuras cumplen en nuestro cerebro la función de sentir el placer correspondiente a una situación que, en general, nos beneficia. De este modo, ayuda a elegir lo deseado, que en situaciones fisiológicas nos beneficia (sexualidad, alimentación) para poder generar procesos de supervivencia. Sin embargo, estos sitios cerebrales pueden hacer "trampa" cuando, de tanta gratificación, las células se adaptan a estos procesos. Esto provoca que se requiera cada vez más esa estimulación (fenómeno llamado "tolerancia"), iniciándose un proceso adictivo.

Los mecanismos adictivos

Por supuesto que la recompensa es una función muy compleja e implica otras estructuras del cerebro. Además, ante el proceso adictivo existe la posibilidad de tratar de limitar el uso del producto que ocasiona la adicción. No obstante, una vez producidos los mecanismos adictivos, como en el caso de consumo de sustancias, sucede que las células abren nuevas puertas para la droga (receptores), que deben ser llenadas por la sustancia causante de la adicción.

Se necesitan así cada vez más productos gratificantes (tolerancia), por lo que al dejar de consumir se produce una debacle psicofísica, ya que las puertas están vacías. Se produce, entonces, un deseo muchas veces insalvable ("abstinencia").

Las modificaciones en nuestro sistema de recompensas tienen como eje fundamental un neurotransmisor llamado "dopamina", que incluso cuando es utilizado para tratamientos como en el Parkinson genera conductas adictivas como efecto secundario (por ejemplo, ludopatías e hipersexualidad). Entonces, las células que emiten o reciben esta sustancia están implícitas en procesos adictivos, modificando su estructura y su funcionalidad al existir circunstancias del consumo patológico.

Eric Nestler, del Brain Institute at the Mount Sinai Medical Center de Nueva York, describe el proceso anterior como "la memoria de las adicciones". Entonces, así como existen memorias cognitivas y conductuales, este autor describe las bases de esta clase de diferente memoria.

Describió también que las drogas modifican genes que se expresan (con síntesis de proteínas) solo ante situaciones ambientales específicas. Este es un fenómeno muy extendido que se llama "epigenética" y que consiste en la activación de genes que se encontraban "tapados".

No todos tenemos los mismos genes, por eso las patologías de consumo dependen parcialmente de este factor. Una vez que la persona se recupera de un trastorno por consumo sigue padeciendo cierta predisposición adictiva, como consecuencia de que el cerebro nunca deja de recordar ese aprendizaje. De ahí que, en general, se plantea que un adicto nunca deja de serlo sino que se encuentra recuperado, pero siempre con una predisposición mayor que el resto de las personas para sufrir una recaída.

Este concepto de memoria adictiva es realmente un cambio de paradigma, dado que implica un mecanismo mnésico sobre trastornos por consumo. Quien lo haya activado va a aumentar la susceptibilidad a padecer un problema adictivo. El concepto de memoria adictiva agrega una explicación revolucionaria para comprender este mecanismo y, a partir de ello, ofrecer nuevas alternativas de ayuda.

Dado el placer inmediato que generalmente conlleva el consumo y el displacer de la abstinencia, es muy difícil desgranar el componente voluntario de aceptar un tratamiento adecuado de salud mental en estos cuadros, ya que en estas personas existen, en la mayoría de los casos, momentos lúcidos que confunden el gran nivel de riesgo inminente que conllevan.

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