La virtual interpelación del gabinete que aceptó Sergio Massa para defender en el Congreso su proyecto de Presupuesto reveló cuán aterrorizado quedó el Frente de Todos después de la última corrida cambiaria y hasta qué punto ese miedo lo llevó a encerrarse en su propio rincón del ring, catatónico, sin más fuerzas que para mantenerse en pie. La confesión de impotencia de Claudio Moroni al responder sobre el incesante declive de los salarios o la de Juan Zabaleta al explicar que no le venden aceite ni azúcar suficientes para repartir entre los hambrientos son manifestaciones de otra crisis que sacude los cimientos de la coalición oficialista: la de un plan económico ideado apenas para llegar a las elecciones sin un brusco salto devaluatorio. Un plan que Massa insistirá en presentar la semana próxima ante el Fondo Monetario como el de todo el Frente, aunque Cristina Kirchner y sus dirigentes más cercanos hayan hecho públicos sus primeros reparos desde la asunción del superministro.

 
 
Publicidad
 

La pérdida de la iniciativa no se limita a los temas de dinero. El desproporcionado operativo que desplegó en Villa Mascardi el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, a imagen y semejanza de los que llevaba adelante en la misma zona Patricia Bullrich y bajo la narrativa judicial del "terrorismo mapuche" que figuras como Miguel Pichetto lograron imponer en la opinión pública porteña, dejó también al descubierto las fisuras que abrió en el Frente su propio repliegue conservador. Con los roles trastocados, para mayor confusión, porque en la cuestión mapuche el kirchnerista Fernández quedó kilómetros a la derecha de la renunciante Elizabeth Gómez Alcorta y de la exministra Sabina Frederic, ambas albertistas. La eyección anoche de la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad impuso otra derrota al Presidente en su combate contra el patriarcado y un golpe de gracia para el menguante grupo de whatsapp "Mujeres gobernando", del que se fue furiosa Malena Galmarini -la titular de AySA y esposa de Massa- cuando su archienemigo Daniel Scioli asumió como ministro de Producción.

El ajuste, en tanto, se abre paso a machetazos inflacionarios y obtura cualquier intento de recuperar la iniciativa. Con un gasto que aumenta en términos nominales mucho menos que el nivel general de precios, la recaudación se mantiene por encima y va cerrando la brecha que exige cerrar el FMI. La faena que empezó Silvina Batakis se profundizó con Massa y en el bimestre julio-agosto se redondeó un recorte en términos reales del 7,8% en comparación con el mismo lapso de 2021, según cálculos del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyP) de Claudio Lozano. La peor parte se la llevaron las prestaciones sociales (con un ajuste del 7%) y las transferencias corrientes a provincias (-18%).

El ahorro en subsidios, demorado por las fallas en la implementación de la segmentación de tarifas de gas y luz que admitió la secretaria de Energía, Flavia Royón, fue menor que el esperado. Durante el bimestre de la austeridad (julio-agosto) insumió un 9,5% menos que en el mismo bimestre del año pasado, pero ese promedio esconde una baja del 7,4% en los subsidios a la energía y un guadañazo mucho mayor, del 20,3%, para el transporte. Una decisión sensible, que ya puso a prueba la tolerancia social a las políticas de austeridad cuando se cortaron las frecuencias nocturnas de los colectivos metropolitanos y que volverá a hacerlo en diciembre, cuando los boletos suban otro 40%.

¿Y la obra pública? Más allá del optimismo ignífugo que volvió a destilar Gabriel Katopodis en el Congreso al negar cualquier posibilidad de recorte en su área, el candado fiscal de Batakis comprimió un 16% en julio los fondos para obras en comparación con el mes anterior. Es cierto que en agosto volvió a abrírsele la canilla al exintendente de San Martín. Pero un poderoso contratista consultado por BAE Negocios advirtió que la inercia de una inflación que los consultores de la City ya estiman arriba del 100% empieza a hacer inviable la ejecución de los pliegos. "Yo pago el camión de asfalto con una semana de anticipación y me lo cobran al precio de cuando llega, pero después el Estado me lo paga a mí a los ocho meses. Las redeterminaciones que antes pedíamos cada cuatrimestre o cada semestre las estamos pidiendo todos los meses, pero el personal es el mismo y no llegan a hacerlas a tiempo", explicó.

Disciplina

Las variables sociales muestran un deterioro que amenaza con sacudir toda la estantería que Kristalina Georgieva exige ordenar en los plazos que Martín Guzmán se comprometió a hacerlo el verano pasado. Los datos de pobreza e indigencia del primer semestre (35,6% y 8,8% respectivamente), que dispararon el primer tuit crítico de la vicepresidenta sobre Massa, son mucho peores si uno hace zoom sobre cada trimestre. Es lo que hizo la consultora Experiencia Quantitativa (ExQuanti), donde aunaron esfuerzos varios académicos y especialistas en bases de datos. En el segundo trimestre, según sus cálculos sobre la "base usuario" que publicó el INDEC, la pobreza llegó al 38,9%, una cifra bastante por debajo del pico alcanzado entre marzo y junio de 2020 (plena cuarentena estricta) pero mayor que cualquiera de las registrada durante el gobierno de Mauricio Macri. La indigencia, a su vez, llegó al 9,4%, un nivel superior al 8,7% que dejó Macri en el cuarto trimestre de 2019 y a la proporción de hambrientos que a su vez él había recibido de Cristina Kirchner (6,2%).

El problema, como advirtió ayer en un seminario en Madrid la economista Mercedes DAlessandro, exdirectora de Género del Palacio de Hacienda cuando Martín Guzmán era ministro, es que "Argentina crece un montón y la pobreza no baja". No solo es la realidad del año pasado, que Cristina puede ufanarse de haber anticipado cuando advirtió sobre los "cuatro vivos" que podían apropiarse de todo el rebote post-pandemia, sino la de los últimos cinco. Con una tasa de desocupación que cayó del 9% al 6,9% y una tasa de empleo que subió del 41,4% al 43,9%, la pobreza es ocho puntos superior y la indigencia dos y medio mayor que la del primer semestre de 2017.

¿Hay forma de que los frutos del crecimiento se repartan mejor con estos niveles de inflación? Aunque Moroni se haya rendido, DAlessandro cree que sí. "Hay formas de hacer bajar la pobreza si se discuten algunos parámetros de acuerdo con el FMI y algunas lógicas del ajuste. Incluso sin crecer se puede redistribuir, con impuestos a las grandes fortunas como los que se están multiplicando acá en Europa". Para la exfuncionaria, el camino no es el de medidas como el dólar soja, que criticó ante el auditorio convocado por la Fundación Carolina: "Implicó emitir pesos masivamente para dárselos al sector más rico de la sociedad para que no nos empujen a una devaluación que empobrecería más a la gente. Pero al fin de cuentas fue darle a los más ricos la plata que necesitan los más pobres", dijo.

La fallida embestida contra el sindicato del neumático que encabezó Massa la semana pasada muestra que el FdT tampoco imagina en lo inmediato un derrame vía paritarias. Al tachar de "inflexible" al SUTNA y acusarlo de poner en riesgo los 150 mil empleos de toda la cadena automotriz, el jefe del Palacio de Hacienda se alineó con quienes desde la oposición advierten sobre una beligerancia sindical fuera de control. Todo lo contrario a lo que detectó el Centro de Estudios del Trabajo y la Distribución (CETyD), un think-tank creado por Carlos Tomada en la Universidad de San Martín. Según sus datos, basados en el relevamiento de conflictos de la propia cartera laboral, la conflictividad es la más baja desde hace más de quince años. Además, el informe destaca que en 2022 se registró el récord de convenios y acuerdos paritarios con cláusulas de paz social y que la huelga no es el primer reflejo de los trabajadores ante un desacuerdo con las empresas. Por cada paro que se hizo en 2022 hubo dos medidas de fuerza en las que no se frenó la producción, como "ruidazos" o sentadas.

El martes a las 9, después del fin de semana XXL, habrá otro pico de tensión sindical cuando venza la segunda conciliación obligatoria en Tenaris-SIAT, la planta de Techint en Valentín Alsina donde se hacen los tubos para el gasoducto a Vaca Muerta. En la audiencia de ayer, Techint no aceptó siquiera discutir la reincorporación de los 13 despedidos por los que reclama la comisión interna de la UOM. El ministro bonaerense Walter Correa optó por fijar otra para el mismo martes, aunque las partes ya estarán liberadas. Abel Furlán también procura evitar un choque de frente, por ahora sin guiño alguno de Paolo Rocca.

Ingobernables

Tras casi seis años de deterioro constante de los ingresos y once en los que el PBI por habitante no aumentó, los sectores más lúcidos del empresariado discuten cómo atenuar la desigualdad y cuidar la paz social que siempre amenaza con romperse cada vez que se acerca diciembre. Para que no se haga realidad la profecía del país que "choca después del Mundial" que lanzó Elisa Carrió, pero también para que quien se imponga el año próximo pueda hacer mínimamente pie en la Casa Rosada.

Es la misma gobernabilidad que cruje en el Brasil del batacazo bolsonarista y que le augura a Lula un mandato muy contencioso, acaso con resultados igual de mediocres que los del experimento albertista del que se burló horas antes de la primera vuelta. Una paz que también tambalea en Europa, donde empieza extenderse la sospecha de que fue Estados Unidos el que hizo volar el gasoducto Nordstream II (que une Rusia con Alemania) la semana pasada en el Mar Báltico. Un mundo con conflictos que no paran de recrudecerse, donde el pacto con el FMI encorseta severamente al Gobierno a la hora de negociar las condiciones en las que se explotarán recursos naturales locales súbitamente revalorizados, como la energía y los alimentos.

Si la salida es "ceder para crecer", como se proponen debatir los gerentes que asistirán al coloquio de IDEA la semana próxima en Mar del Plata aunque finalmente sin Massa, que avisó que no llega, la pregunta es quién cede y cuánto. Porque si los sindicatos no atraviesan su momento más beligerante respecto del Estado, algunos sectores empresariales sí. Y así como los exportadores de granos le torcieron el brazo al Gobierno con el dólar soja, muchos otros se sienten en condiciones de hacerlo también.

El antecedente de Vicentin sigue brillando como el mito fundante de la impotencia que ahora campea en el Frente de Todos. Los allanamientos en las oficinas de KPMG de esta semana sacudieron la modorra de la causa, escandalosa desde donde se la mire, donde se investiga si la quiebra de la acopiadora fue un fraude orquestado para estafar al Banco Nación en U$S 300 millones. Habría que buscar más datos en otras de las Big Four, porque en 2015, 2016 y 2017 fue PriceWaterhouseCoopers la auditora firmante de los balances. Y en 2013 y 2014, Ernst&Young.

Más notas de

Alejandro Bercovich

Por un puñado de dólares

Por un puñado de dólares

Discretos aprontes para otro reseteo económico

Discretos aprontes para otro reseteo económico

Escapar hacia adelante con rumbo a lo desconocido

Escapar hacia adelante con rumbo a lo desconocido

La economía del Antón Pirulero

La economía del Antón Pirulero

El Estado no es nadie

El Estado no es nadie

Apuesta empresaria: Massa 2023 con partitura del Fondo y garantía de CFK

Apuesta empresaria: Massa 2023 con partitura del Fondo y garantía de CFK

Crónicas de la inercia inflacionaria en la era de la ingobernabilidad

Crónicas de la inercia inflacionaria en la era de la ingobernabilidad

Un referí bombero para una puja distributiva en llamas

Un referí bombero para una puja distributiva en llamas

Lecciones del pragmatismo alemán para el ajuste frentetodista

Lecciones del pragmatismo alemán para el ajuste frentetodista

El Gobierno apura su desembarco en Panamericana y Acceso Oeste

El Gobierno apura su desembarco en Panamericana y Acceso Oeste