La renta agraria extraordinaria y su redistribución en el año 2008, fue el inicio de los sistemáticos agravios, estigmatizaciones y violencia política ejercida sobre Cristina Fernández de Kirchner, y su base de representación. Las corporaciones, agraria y mediática, se desprendían del horizonte compartido insistiendo en la idea de un Estado mínimo en el desarrollo nacional y debilitamiento democrático.

Cristina condujo el conflicto con responsabilidad democrática. Su resolución fue por medio de las instituciones del Estado de Derecho, y su tramitación final fue en el Congreso Nacional; una discusión donde la violencia desatada por las corporaciones puso en riesgo real al sistema.

Hasta el año 2015, dichas corporaciones sin encontrar su representación política electoral, suman un nuevo socio judicial que fortalecería su camino en el debilitamiento democrático. La tensión política era “democracia o corporaciones”.

La llegada de Macri a la presidencia, logra la representación de ese poder incluyendo al financiero internacional, quien condena a nuestro país con una deuda en dólares impagable y a una geopolítica de un mundo que ya no es.

Andres La Blunda, presidente de Partido KOLINA CABA

En el 2019 con idéntico sentido de responsabilidad, ahora político electoral, Cristina es artífice del triunfo del Frente de Todxs, el cual logra poner un límite al neoliberalismo financiero, desplegando una geopolítica inteligente con el sistema-mundo que mira el horizonte sobre bases productivas y de cooperaciones reciprocas; también supo salvar miles de vidas ante una pandemia inédita, y logro crecimiento económico, pero con muy bajos niveles redistributivos.

Pero lo sucedido el 01 de septiembre con el intento de magnicidio, y el inminente quiebre del consenso democrático post dictadura, agravado en la utilización de los discursos de odio durante 14 años, la mirada devaluada sobre la democracia por parte de la oposición, la intromisión inconstitucional de la Corte Suprema de Justicia sobre el Poder Legislativo y Ejecutivo, la persecución judicial a lideres populares, las prácticas de espionaje político, concluye en instituir una nueva tensión política, “democracia o autoritarismo – fascismo”.

En este contexto y desde su ética de la responsabilidad, Cristina invoca en su último discurso la necesidad de un acuerdo para la defensa de la democracia, o como lo conceptualizo la gobernadora, Alicia Kirchner, un Acuerdo Democrático Nacional, el “ ADN” que nos haga distinguir como país.

Y será la militancia de la democracia, quien el 17 de noviembre en la ciudad de La Plata, ungirá a Cristina para liderar dicho acuerdo y construir un camino con aquellas fuerzas políticas que tengan como principal premisa la defensa del sistema democrático, la independencia de poderes y respeto a la voluntad popular, el Estado de Derecho y su presencia activa en la conducción del proceso económico, la inclusión social, y un posicionamiento geopolítico soberano.

*El autor es presidente de Partido KOLINA CABA