El rol de la abogacía en nuestra sociedad constituye una herramienta fundamental para la satisfacción de los derechos de las personas, en tanto puente de acceso a la justicia y acompañamiento para cada ciudadano.

Sin dudas la mayor satisfacción que nuestra profesión nos depara consiste en reparar una injusticia y mejorarle la vida a una persona o una familia. Pero en la actualidad ello solo es integralmente posible si se garantizan tres condiciones: la modernización del sistema judicial, la generación de un marco de regulación salarial y la disminución de las arbitrariedades a las que, de manera recurrente, estamos expuestos.

Las estructuras burocráticas y la lentitud de la justicia implican esfuerzos cotidianos adicionales que afectan la eficiencia económica en el ejercicio profesional de la abogacía, encarecen costos y dificultan la solución de los conflictos.

Por ello, tanto la modernización progresiva del sistema judicial como trabajar para evitar las arbitrariedades de los magistrados sobre la abogacía, tendrán consecuencias positivas inmediatas en la mejora del servicio de justicia de cara a la ciudadanía.

En este sentido, es importante ocupar los lugares institucionales en los órganos correspondientes, en pos de terminar con los maltratos a los que nos somete reiteradamente el sistema, y por una justicia más cercana a las necesidades de los profesionales.

Muchas veces delegamos representación en actores vinculados con la política partidaria, lo que tiene efectos negativos directos en la desatención de nuestras demandas profesionales. En este marco, tenemos el desafío de conformar espacios plurales e independientes que lleven la voz de la abogacía por sobre cualquier otro interés.

Por otra parte, es necesario generar un marco de regulación salarial que encuadre a los abogados y a las abogadas en un convenio propio, que se corresponda con las características particulares de nuestra actividad, permita reconocer y jerarquizar la labor que desempeñamos. Por ello, resulta central impulsar un convenio colectivo de trabajo para abogados/as en relación de dependencia.

 

Sin dudas, estos objetivos deben complementarse con la generación de instancias continuas de formación y actualización profesional adecuadas y accesibles a cada profesional.

Con el objetivo puesto en revitalizar el rol social de la abogacía, debemos trabajar en estas tres direcciones, jerarquizando nuestra profesión y garantizando un servicio de justicia adecuado para la comunidad.

Secretario General de la Asociación de Abogados del Estado