Oportunamente, en "La economía... (Parte I)" (BAE Negocios, 13/11/2022) se sostenía que nuestro país ha llegado a una profundidad tal en sus problemas que no acepta "soluciones" parciales o dirigidas exclusivamente a salvar algunas situaciones particularmente críticas, que irremediablemente agravan los problemas e incrementan la frustración popular.

Con esto en mente, y dadas las múltiples y diversas especificidades del pueblo argentino, se aseguraba que la correcta alternativa conceptual que sirve de basamento a la disciplina económica para emerger de la presente decadencia está "englobada" en la categoría de "nacionalismo de inclusión"(1).

Así, encuadrado en una "adecuada doctrina", emergen las características de un capitalismo moderno, sin "rémoras feudales", explicitadas en "Hay equipo... y hay plan (Parte I)" (BAE Negocios, 28/03/2022), "Hay equipo... y hay plan (Parte II)" (BAE Negocios, 04/04/2022) y "Hay equipo... y hay plan (Parte III)" (BAE Negocios, 11/04/22), bajo el concepto ordenador: "a mayores talentos (2), mayor responsabilidad".

Asimismo, en "Sobre los ciclos políticos y económicos" (BAE Negocios, 15/11/2021) se aseveraba que un cambio de "administración" no necesariamente determina una modificación de la orientación económica, resultando el ejemplo más reciente al respecto la permanencia, desde el 2014, de los postulados de la "Escuela Austríaca", tanto en su variante neoliberal como en la socialdemócrata (3).

Entonces, con el objetivo de revertir la pasmosa decadencia en que ha entrado el país, explicada por este cúmulo de malas ideas pésimamente implementadas, es que toma particular relevancia la concientización de que...

"El todo es superior a la suma de las partes"

Es bajo esta consigna que en "La economía... (Parte II)" (BAE Negocios, 20/11/2022) y "La economía... (Parte III)" (BAE Negocios, 27/11/2022) se explicaba que toman particular importancia las rentas extraordinarias de la zona núcleo de la Pampa húmeda, entendidas como "aquellos beneficios redundantes que se generan en el mercado, independientemente del trabajo humano, y que se obtienen a partir de ejercer la exclusividad de explotación de algún recurso natural", ya que cumplen, entre otros aspectos, un papel determinante en la posibilidad de honrar los compromisos externos y de sentar las bases de un esquema que "no soslaye" la equidad y la justicia distributiva, dando inicio a un virtuoso proceso de "acumulación de capital", con especial intensidad en el sector manufacturero.

Resultando esclarecedor para la elección del sendero a transitar lo señalado en "Otra cuota de la Tercera Guerra Mundial" (BAE Negocios, 20/01/2020), en donde se advertía que, en el Nuevo Orden Internacional, "las tensiones emergentes entre las naciones tienen como sustrato la búsqueda del fortalecimiento de los entramados productivos situados fronteras adentro". Por lo tanto, en este contexto, la "guerra" también es por los empleos y su resultado decidirá qué pueblos tendrán, o no, trabajo.

De esta forma, en Argentina, si lo deseado es una tasa friccional de desocupación (3%) de la población económicamente activa (4), presenta una vital relevancia la importante participación del sector industrial en el Producto Bruto Interno (PBI).

Siendo esencial, a su vez, reemplazar el concepto anglófilo de la "competencia" (con su aparente atributo "disciplinador" sobre los "excesos de mercado") por la enseñanza del papa Francisco, quien proclama: "la armonía es superior al conflicto" (dirigida no solo a evitar la "lucha de clases" entre "el patrón y el obrero" sino también a conseguir la complementación entre "lo grande y lo pequeño", desechando esa perimida consigna socialdemócrata de "small is beautiful" ("lo pequeño es hermoso"), superando así las viejas doctrinas que construyeron un sistema, endógeno y exógeno, plagado de injusticias.

Ahora bien, dentro de los "factores de poder" que cumplirán un rol relevante en la definición del futuro del país se encuentra también (amén de los terratenientes de la zona núcleo de la Pampa húmeda y los grupos manufactureros proveedores de insumos o de bienes finales, con amplia participación en el mercado) los medios de comunicación, y especialmente aquellos que tienen un rol preponderante en la determinación de la "agenda pública". En este marco, sería más que deseable que también guíen su accionar a partir del antiguo y clásico concepto que reza...

"La única verdad es la realidad" (Aristóteles)

"No se puede tapar el sol con la mano" es un conocido adagio popular que hace referencia a que, irremediablemente (en los ejes "espacio-tiempo"), las consecuencias de las acciones se hacen presentes.

El "estado del arte" alrededor de la "posverdad", el "posmodernismo", la "deconstrucción" y posterior "construcción" a partir de la "autopercepción" y las subjetividades implícitas han facilitado el surgimiento, la consolidación y la hegemonía, tanto local como internacional, de "unidades de negocio" que intensamente permean con su accionar al conjunto social.

En estas últimas, los medios de comunicación (habiéndose alejado paulatinamente del "noble oficio" del cronista que describía la realidad que sus sentidos le permitían) son un claro ejemplo de lo ut supra señalado.

Sin embargo, en el paroxismo de la crisis de la convertibilidad se reflexionaba intensamente, al interior de la sociedad, sobre la importancia de que determinados "bienes culturales" (calificando así, entre otras, a las empresas que hacen de la circulación de la información su objeto principal) no perdieran su condición "nacional" en términos del capital controlante de la sociedad implicada.

Así fue que se sancionó la ley 25.750 (que entró en vigencia el 15 de julio de 2003), de Preservación de Bienes y Patrimonios Culturales, que contiene, claramente en su seno, el concepto de nación y lo define como "proyecto colectivo de un pueblo sobre un territorio determinado".

Pero, diecinueve años después, la supercrisis(5) que nos agobia va en derrota hacia la hipercrisis, con las secuelas de anomia sobre la "argentinidad" y los respectivos costos patrimoniales que tal desenlace traería aparejado sobre las familias y las empresas.

Ante este dantesco panorama, el cambio de rumbo se impone, siendo imprescindible para ello que los "factores de poder" (terratenientes, grandes grupos industriales y de medios) se comprometan con una responsabilidad mayúscula: aportar sustantivamente (dado el auspicio y promoción que el mundo ofrece) a la construcción de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (Modepys), con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno
Lic. Pablo Challú
Lic. Walter Romero

Agradecemos la colaboración de Marcos von Ifflinger

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Guillermo Moreno

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