...que quien mucho abarca, poco suele apretar.

(Fernando de Rojas, La Celestina XII, 104).

 

La vorágine de la urbe con la vida cotidiana incrementada sumada a la ansiedad pos pandémica ha llevado a gran parte de la población a realizar múltiples trabajos. Pero también ha aumentado sustancialmente la cantidad de estímulos a los que nos vemos sometidos, aun en zonas rurales.

El incremento tecnológico de medios, redes, streaming, charlas virtuales y sistemas de transporte con facilidad de trasladarnos rápidamente a diferentes regiones generó una curva ascendente de necesidades de experiencia, generando una importante sensación de falta de falta de tiempo y ansiedad anticipatoria consecuente. O también percepciones de oscuridad e incertidumbre obsesiva con consecuencia en la toma de decisiones.

Los adelantos tecnológicos y la falta de tiempo hacen que la sociedad actual exija cada vez más de un ser humano. Entre tantos requerimientos, uno de ellos es la capacidad para realizar más de una tarea a la vez (multitareas o multitasking). Esto conlleva dos preguntas: la primera, si estamos capacitados para realizar varias tareas al mismo tiempo o si disminuimos la función de una o todas las tareas realizadas; la segunda, si existen diferencias entre las personas, es decir, si existen cerebros con mayor posibilidad para desarrollar estas actividades y en los que no disminuya la performance de funcionamiento.

Atención y estímulos

Cuando una persona realiza una tarea múltiple utiliza la atención, la percepción y la memoria de trabajo entre sus funciones principales, llevando a una acción inmediata (toma de decisión a corto plazo). La mayoría de los estudios consideran que la atención es el proceso clave de la multitarea, siendo esta una actividad finita y que al repartirse ocasiona pérdida de calidad en el proceso de concentración. Por ejemplo, se observan repetidos estudios que evalúan la distracción al hablar con el celular y manejar al mismo tiempo. Se observa que baja la capacidad atencional, dejando de concientizar la información de instancias importantes que pasaron delante de los ojos del conductor, tales como no observar señales o no conservar distancia con el auto delantero. De la misma forma, disminuye el tiempo de reacción ante una contingencia.

Manejar hablando con el celular ocasiona una situación cognitiva similar a manejar con el límite legal permitido de alcohol en sangre. Aunque se considera que el manos libres produce también alteraciones atencionales, es un tema controvertido dado que el conductor en este caso utilizaría menos funciones motoras y sensoriales que con el teléfono en las manos. Lo que es incuestionable es que si el conductor dialoga, se distrae, tal cual la indicación en los transportes públicos de no distraer al conductor.

Se considera que cuando se desarrollan dos actividades simultáneas una de ellas toma la energía atencional de la otra en pos de mantener su actividad normal. En estudios de resonancia funcional se ha observado un aumento de la actividad prefrontal en las personas que se encuentran realizando multitareas. Una de las zonas más activas en la multifunción es la corteza prefrontal de la zona polar (que es la parte más anterior del cerebro). La actividad atencional es una función muy desarrollada en la adultez, cuando se terminan de mielinizar éstas áreas.

Por eso no se puede exigir a un niño la atención de un adulto, debiendo adaptarse los procesos educativos a este hecho. La actividad multitarea requiere de un gran funcionamiento atencional, lo cual no se encuentra tan desarrollado en animales, ni siquiera en los que poseen cerebros muy complejos, como los grandes simios. Así, en un chimpancé la zona frontopolar es más pequeña y menos conectada que en el humano y no sería capaz de desarrollar el nivel atencional de un humano.

En la función multitarea además intervienen diferentes neurotransmisores como el glutamato o la dopamina. Con un aumento de esta última sustancia (gen metabolizador lento) se podría desarrollar multitareas con mayor normalidad.

Existe un grupo de personas que no disminuyen su actividad al realizar múltiples tareas, sino que mantienen la performance cognitiva de las tareas realizadas coetáneamente. En estas personas llamativamente no existe el aumento de funcionamiento de un sector cerebral en particular al realizar múltiples funciones, cosa que sí ocurre en las personas que bajan el rendimiento.

El cerebro además genera una minimización de la predicción para desarrollar correctamente la multifunción. Trabajan imbricados el pensamiento y la múltiple información sensorial que recibe el cerebro. El pensamiento y la percepción del mundo permiten generar un proceso que minimiza los errores, aunque con cierto límite cuando las múltiples actividades son excesivas. Muchos de los nuevos estímulos además de ser ansiógenos son improductivos e innecesarios dando una alterada conciencia de nuestro tiempo.

* *Neurólogo. Doctor en medicina y doctor en Filosofía. Investigador del Conicet. Decano de la Facultad de Medicina de la UBA 

Más notas de

Ignacio Brusco

Cerebro y ultranacionalismo

Cerebro y ultranacionalismo

El problema del odio en las relaciones grupales

El problema del odio en las relaciones grupales

Los riesgos del cerebro multitask

Los riesgos del cerebro multitask

El sueño es un proceso activo y necesario

El sueño es un proceso activo y necesario

El preocupante aumento de la agresión postpandémica

El preocupante aumento de la agresión postpandémica

Fin de semana largo, feriados, descanso, vacaciones y cerebro

Descanso, vacaciones y cerebro

El cerebro de la persona antisocial

El cerebro de la persona antisocial

Adicciones y salud mental

Adicciones y salud mental

Angustia y felicidad, dos caras de la misma moneda

Angustia y felicidad, dos caras de la misma moneda

Cerebro y lenguaje: los problemas de la falta de estímulos en la niñez

Cerebro y lenguaje: los problemas de la falta de estímulos en la niñez