Especial para BAE Negocios

El partido entre los antiguos integrantes del Eje de la II Guerra Mundial del miércoles 23 de noviembre, a las 10, en el estadio Internacional Khalifa, en el marco del Mundial Qatar 2022, trae a la memoria sucesos bélicos y anécdotas futbolísticas que se entrecruzan.

Japón y Alemania camino a la Segunda Guerra Mundial

Con la firma en 1936 entre Alemania y Japón de un Pacto Antikomintern (anticomunista), y un acuerdo de no agresión con Italia, se consolidaría el Pacto Tripartito, refrendado en 1940, afianzado el Eje Roma – Berlín – Tokio. Con la ausencia de Italia, al no clasificar para este Mundial, este partido nos trajo a dos de las potencias que originaron la II Guerra Mundial y la muerte de millones de personas.

Países que actualmente tiene un notable desarrollo político, económico y futbolístico —más los germanos que los nipones— quienes han sabido recuperarse tras la devastación en su tierra, superar los horrores que ellos generaron durante su expansión armada en el siglo pasado y arrepentirse de su pasado autoritario.

Tras la Guerra Franco – Prusiana (1870 – 1871) y la consolidación del II Reich, con Guillermo I como Kaiser (Emperador) y Otto von Bismarck como Canciller (Primer Ministro) Alemania no solo se unificó sino que se transformó en potencia mundial, proyectándose como amenaza para Gran Bretaña y la Rusia de los Zares. La I Guerra Mundial (1914 – 1918) impuso su poderío militar pero, entrado los Estados Unidos en el bando Aliado, cayó derrotado. Las sanciones económicas, quitas territoriales y restricciones armamentísticas que le impusieron desde el Tratado de Versalles fue, sumado a la Crisis Mundial del ’29, la puerta de entrada de Adolf Hitler al poder en 1933.

La configuración del III Reich, amén de sus avances técnicos, pleno empleo, persecución política y autoritarismo extremo —casi una descripción de Qatar— deparó una potenciación en las actividades deportivas, lo que se explicitó en la participación del seleccionado germano en los mundiales de Italia de 1934 y Francia de 1938, y en las Olimpiadas que organizó en Berlín de 1936.

En el campeonato de 1934, usando aún la bandera negra, banca y roja, Alemania jugó en tierras de su futuro aliado Benito Mussolini, quedando en tercer lugar, perdiendo con Checoslovaquia y Austria, esta última la tierra de origen del Führer. Hitler, coincidente o no con vengarse de estos resultados, años después anexó Austria (Anschluss) al Reich en marzo de 1938, e invadió la parte checa (Bohemia y Moravia) en marzo de 1939, dejando Eslovaquia como Estado títere, bajo el mando del sacerdote católico Josef Tizo.

En cuanto al Mundial en París del ’38, ya con la bandera del partido nazi como emblema oficial, Alemania fue derrotada por Suiza. Aunque, con el triunfo final de Italia como campeón y la invasión nazi a Francia en 1940 pareció, más allá de odios centenarios, una venganza por la mala performance del equipo teutón. Austria, que ya había clasificado, al “desaparecer”, por ser absorbida por Alemania dejó un lugar vacante. Mientras que Argentina y Uruguay se abstuvieron de participar, siendo el caso de nuestro país por creer que nos habían “robado” la posibilidad de organizar el Mundial en Buenos Aires.

Las Olimpiadas en Berlín de 1936 fue el máximo evento deportivo del III Reich que debería demostrar al mundo la superioridad racial, citando a un ex mandatario local, del pueblo alemán. En parte sí lo logró por la cantidad de medallas, la organización perfecta, la distensión en la represión interna y la espectacularidad de la ceremonia, filmada por Leni Riefenstahl. Pero la aparición del afroamericano Jesse Owens, no solo opacó con sus triunfos, logrando que Estado Unidos ocupe el segundo lugar en el medallero, el avance deportivo germano, sino que arruinó los planes propagandísticos de Joseph Goebbels.

Después de la II Guerra, derrota nazi mediante, se dividió Alemania en dos, la República Federal y la República Democrática, esta última bajo la égida soviética. El poderío futbolístico pareció que quedó del lado occidental, ganando los campeonatos de 1954, 1974, 1990 (en este caso derrotan a la selección argentina) y 2014, ya esta última con el país unificado. Magros resultados tuvo el equipo de la Alemania comunista, aunque una vez se enfrentaron ambos equipos germanos, ganado los marxistas. Hoy Alemania es el centro de la Unión Europea y, más allá de su actual problema energético —gasoducto de Rusia mediante—, es una potencia que marca el rumbo económico del mundo.

El fútbol llegó a Japón de la mano de los ingleses

Japón es más fan del beisbol que del fútbol, aunque hoy por hoy tiene un gran desarrollo. Así como en 1854, el comodoro norteamericano Matthew Perry forzó a los cañonazos que en Emperador japonés abriese su nación al exterior y al comercio con Norteamérica, también se introdujo la práctica del béisbol. Sería en 1872 cuando Horace Wilson quien impulsó la práctica que generó el fanatismo nipón por la práctica de dicho deporte. El fútbol vendría después, de mano de los ingleses, sobre todo cuando los japoneses, luego de sus victorias contra China (1894 – 1895) y Rusia (1904 -1905) empezaron a adoptar las prácticas que los ingleses habían difundido en los territorios que ellos ahora habían conquistado. Como nota cercana a la Argentina, las relaciones con el Imperio se originan durante el segundo gobierno de Julio Argentino Roca, y se afianzaron cuando facilitamos la compra de navíos para que puedan sostener su lucha contra Rusia. Hecho que siempre fue reconocido por, y que se detalla en los estudios de 1933 del joven mayor Juan Domingo Perón, editados en la Escuela Superior de Guerra del Ejército Argentino.

Un primer partido contra China, en 1917, trocó en derrota, lo que luego Japón torció al invadir parte de su territorio. Perdieron ante Filipinas en 1921, a los que en la Segunda Guerra Mundial invadirán en 1941, y tiene una gran derrota ante Italia en los Juegos Olímpicos en Berlín de 1936, pero como luego serían amigos en la guerra mucho no protestan. Tendrían mejores resultados ante equipos chinos, pero como estaban bajo su tutela militar no sé si cuentan esas victorias.

Y en 1954 se unió a la Confederación Asiática de Fútbol y empezaría a acercarse a los Mundiales, teniendo a Corea del Sur como eterno rival de la zona de Extremo Oriente, casi como venganza de aquellos por la invasión nipona de antaño.

Las últimas décadas los encuentran en mejor posición futbolística, como en 1988 en Qatar, y hasta jugando como invitado en la Copa América en 1999, siendo un país a todas luces hiperdesarrollado, pero no exento de problemas. El magnicidio de meses pasados a su ex Primer Ministro Shinzo Abe, terremotos, tsunamis, y misiles disparados por Corea del Norte el último viernes en el mar del Japón marcan que no todo es color de rosas para el ex Imperio del Sol Naciente.

Dos países que superaron su pasado autoritario 

Queda la particularidad de ver el primer enfrentamiento futbolístico de naciones que fueron socias en lo militar, sometiendo a medio planeta a mitad del siglo XX, y que hoy superaron su pasado autoritario

*Pablo A. Vazquez es Lic. en Ciencia Política; Secretario del Instituto Juan Manuel de Rosas