La respuesta pasional caracteriza a festejos deportivos, musicales, políticos de nuestro pueblo. Pareciera una respuesta que activa el sistema inmediato de recompensas. Esta comparación es bastante parecida a la que se construye con la susceptibilidad a las recompensas. Parecería que nuestro pueblo es más susceptible a la necesidad de emoción y satisfacciones inmediatas que a la programación a largo plazo. Es decir, es bastante parecido a lo que el premio Nobel de economía Gary Becker llamó “·descuento hiperbólico”, en la toma de decisiones de la conducta. Se prioriza la satisfacción inmediata pensando menos en el largo plazo.

La subjetividad de nuestros síntomas es una premisa imprescindible a la hora de pensar las personas. Esta subjetividad constituye además funciones gregarias intersubjetivas, produciendo señales grupales que identifican culturas y sociedades.

Diferentes culturas pueden enmarcar su cognición general sin grandes modificaciones entre regiones, a través de su cultura. Sin embargo, existen diferencias cognitivas específicas interculturales. Por ejemplo, existen varios estudios que han planteado diferencias entre oriente-occidente, donde la cultura oriental en diferentes estudios muestra a las personas con un pensamiento holístico destinado a lo general. Mientras en el funcionamiento occidental se prioriza lo singular e individual por sobre lo grupal. Nuestra nación puede que sea también grupal a diferencia de lo occidental convencional.

Festejos de alta magnitud como la respuesta de gran intensidad de públicos afines a una actividad sea de un grupo musical o un deporte lo suelen mostrar, especialmente en nuestro pueblo. Muchos de los grupos más famosos graban en vivo en la argentina, Coldplay o The Rolling Stones tienen a las máximas fans en la Argentina, reconocido por ellos mismos. El festejo sobre el mundial de fútbol lo muestra también, con una clara hiperrespuesta social. Esta conducta fanatizada caracteriza a nuestro pueblo, creencias deportes e ideas políticas se radicalizan, por lo menos en su festejo y exhibición pública.

 Todo sobre el Mundial Qatar 2022 

Las pasiones se basan especialmente en los sistemas de creencias que producen la expectativa de confianza, impactan sobre la función emocional, racional y corporal de las personas. Se generan sobre alguna idea impactada por la emoción, es decir, creer en algo o, por lo contrario, la idea negativa. Este sistema puede generarse sobre algo visible o también sobre cuestiones no observables. Funciona especialmente a través de la amígdala, que abre la emoción inconsciente y del lóbulo prefrontal, que permite concientizar las creencias. La persona se aferra a través de su sistema de creencias una idea religiosa o de un placebo, una cábala ritualista, un territorio o un equipo deportivo.

Creencias basadas en aprender, emocionar, copiar y presentificar nuevamente. Creer entonces implica pasión.  Requiere de aprendizajes culturales que variarán según épocas y tiempos, aunque sin embargo tienen la base de la funcionalidad instintiva básica neurobiológica. La pasión se asocia a la función de un neurotransmisor llamado dopamina, que se encuentra aumentado en los procesos de recompensa, es decir en funciones que en general emocionan la gratificación y el deseo de repetición   Entonces esta sustancia está implicada en satisfacciones fisiológicas como el comer, la sexualidad o funciones lúdicas. Su desmesura funcional lleva al consumo patológicos, a ludopatías, especialmente por un sobre funcionamiento de una actividad fisiológica. De ahí a que se compare al amor obsesivo como una especie de adicción. Con sufrimiento, necesidad y abstinencia similar.

Sin embargo, la pasión es una función gregaria que incumbe primitivamente el afecto positivo, pero puede imbricar cuestiones más complejas; como las relacionadas filiales constituidas especialmente cuando el Homo sapiens se constituye sedentario, constituyendo grupos gregarios que nos identificamos a través de una identidad regional condicionada por la territorialidad y los símbolos. Se genera así la subjetividad social heredada, impactada por lo aprendido, nuestro medio y probablemente una genética heredable.

Decía el novelista y ensayista francés André Maurois que la cultura es lo que queda después de haber olvidado lo que se aprendió. En cierto modo eso es cierto, pues la cultura es un proceso social que interrelaciona lo aprendido y a la vez esa sociedad transfiere las informaciones aprendidas a través de la copia y la innovación posterior; es decir un aprendizaje nuevo que vuelve a transmitirse.

Probablemente sigamos festejando de esta manera, con este aprendizaje incorporado por estas generaciones y las que vengan. A lo Maradona; como decía otro novelista francés: André Malraux, “la cultura es lo que, en la muerte, continúa siendo vida”. Esto caracteriza a nuestra nación, a nuestra tribu; con lo bueno y lo malo de ello.

Más notas de

Ignacio Brusco

El sesgo de naturalizar la guerra

El sesgo de naturalizar la guerra

La música como lenguaje

La música como lenguaje

La pérdida de control en eventos públicos

La pérdida de control en eventos públicos

Pasión, fútbol y cerebro

Pasión, fútbol y cerebro

Cerebro y agresión

Cerebro y agresión

Cerebro y economía

Cerebro y economía

El impacto de los rostros en el cuidado social

El impacto de los rostros en el cuidado social

Nobel de Medicina 2022, el impacto del Neandertal en el Sapiens

Nobel de Medicina 2022, el impacto del Neandertal en el Sapiens

Cerebro y ultranacionalismo

Cerebro y ultranacionalismo

El problema del odio en las relaciones grupales

El problema del odio en las relaciones grupales