Oportunamente, en “‘Nuestro lugar en el mundo’, Parte I.…” (BAE Negocios, 06/06/2022), se rememoraba que, en la Conferencia de Yalta(Febrero de 1945, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas -URSS-), en las postrimerías de la II Guerra Mundial, y la de Potsdam (Julio de 1945, Alemania) a posteriori, se configuraron las zonas de influencia y las relaciones inter-países, entre el polo occidental, encabezado por Estados Unidos (representante de la doctrina liberal-capitalista), y el del “mundo socialista” (expresando la doctrina marxista) por la URSS.

Sin embargo, en la Economía Política”, se daba una convergencia entre ambas expresiones, que entendían que la cantidad de trabajo“socialmente necesario”para producir un bien o servicio, determina su “valor” (1).

Finalizada la “Guerra Fría”, con la caída del muro de Berlín (2), dos corrientes surgidas desde la “Escuela Austríaca” (3) (que reinterpreta el capitalismo desde el Sistema Financiero) suplantan a las prevalentes: el Neoliberalismo y la Socialdemocracia, con un núcleo duro conceptual: “el precio” (al margen de su relación con los Costos Totales) considerado aceptable por los usuarios y consumidores, resulta la medida de “valor” (4).

En este marco, la “tasa de interés” (determinante, para los ingresos de los bancos) comienza su dominancia sobre el resto de los precios, y así, el esquema “especulativo-rentístico” se impone sobre el de “la producción y el trabajo”.

En el presente siglo, en la Argentina, este “marco teórico” se reinstala a partir del año 2014 y, con sus diversas aristas, continua hasta el presente.

Los “ciclos políticos” correspondientes al período (los dos últimos años del Frente para la Victoria, Cambiemos y el Frente de Todos), simplemente administran el camino trazado.  

Reflejando las coincidencias

El actual encuadre económico (que comienza con la devaluación del 23/01/2014, y se profundiza posteriormente), alcanza su punto de inflexión luego de la contienda electoral de medio termino, en el 2017, cuando se debe recurrir al endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para sustituir al del Sector Privado Extranjero, que hasta ese momento había hecho las veces de “pulmotor” de un diseño económico profusamente inconsistente.

Así, en El domo del.…” (BAE Negocios 8/10/2018), se manifestaba, entre otros aspectos, que:

  • la nueva deuda contraída con el Organismo Multilateral permitiría la “salida ordenada” de los “inversores privados de cartera” del país, y
  • posteriormente, en una adenda al contrato original, se prohíbe la expansión de la Base Monetaria, espiralizando la tasa de interés.

En este contexto, la derrota en las venideras elecciones presidenciales era de fácil augurio.

Pero, al mejor estilo del gatopardismo: “todo cambió para que nada cambie”, y tras la asunción de la nueva administración, fiel a su impronta de improvisación como “modus operandi”, se profundiza el deterioro.

Finalmente, como quedara palmariamente explicitado en Acuerdo con el FMI: ya salió mal...” (BAE Negocios, 13/03/2022), se dio el peor de los resultados: contar con tres ministros de economía en el lapso de alrededor de un mes.

Y es el último, el que se consagra como el encargado de supervisar el estricto cumplimiento de las metas previamente acordadas con el Fondo, a partir, entre otros elementos, de: fuertes aumentos en las tarifas de servicios (luz, gas, agua y transporte), una importante reducción en los gastos del gobierno,  alza en las diversas tasas de interés, el “retiro” del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el financiamiento a la Tesorería y la renovación de Bonos del Tesoro con “garantía” (en un hecho inadmisible que anula el riesgo empresario al ofrecer su cancelación de acuerdo a la devaluación del tipo de cambio oficial o del Coeficiente de Estabilización de Referencia, a elección del tomador) en la tasa de retorno.

Pero, naturalmente, aceptando la interrelación entre lo económico, social y político, nada de ello resultará neutral. Las consecuencias del accionar, en todos los planos, se harán sentir; mostrando, una vez más, que...

No quedan dudas: ¡¡son lo mismo!!

Ante este panorama, el relato construido en torno a una supuesta recuperación económica queda, a las claras, desestimado.

Las nuevas medidas dejaron en evidencia el camino elegido: un ajuste ortodoxo.

De esta forma, ante la disyuntiva de mayor “castigo” a los Ingresos Populares o, como fuera planteado en “Hay que arreglar con el FMI, pero ¿quién aporta el dinero?” (BAE Negocios, 07/02/2022), obtener los recursos mediante el “esfuerzo patriótico” de los Terratenientes de la Zona Núcleo de la Pampa Húmeda, se optó por la primera.

Esta reafirmación de la base ideológica a la que se adscribe el Gobierno, alumbra una cuestión de extraordinaria importancia: no existen diferencias entre lo que sostiene y ejecuta el oficialismo y lo que propugna la oposición o, en todo caso, habrá diferencias de grado, pero unidos en la base y respaldando el mismo tipo de políticas.

Asimismo, reafirma lo señalado el recurrir a los mismos protagonistas centrales (Gabriel Rubinstein y Daniel Marx) para administrar “la cosa pública”, que podría haber utilizado la aparente alianza opositora, en una “ménage” que también se repite en la región. Así lo hicieron, en su momento, Luiz Inácio (“Lula”) da Silva y Dilma Rousseff en la República Federativa de Brasil y, más recientemente, Gabriel Boric Font en la República de Chile y Gustavo F. Petro Urrego en la República de Colombia, ofreciendo a reconocidos “cuadros” del pensamiento neoliberal el diseño económico en sus respectivos países.

Resulta obvio entonces que, si por “pensar mal y actuar peor” fracasaron en el pasado, el futuro tendrá el mismo desenlace.

Contrario sensu, lo que la hora demanda (hoy más que nunca) es la mancomunión de toda la dirigencia empresarial, sindical, religiosa, política y social, tal cual fuera expresado en “Bases para un...” – Parte I (BAE Negocios, 01/05/2022) y Parte II (BAE Negocios, 08/05/2022), en pos de la búsqueda de los indispensables equilibrios macroeconómicos (Superávit Fiscal Primario y un robusto Saldo de la Balanza Comercial), que en conjunto con el necesario Magno Acuerdo Social  permitan poner el foco en nuestros Vectores de Competitividad (alimentos y energía), sentando las bases de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

 

Lic. Guillermo Moreno

Lic. Pablo Challú

Lic. Walter Romero

Agradecemos la colaboración de Marcos von Ifflinger

 

 

(1) Esto se conoció en la disciplina como Teoría Objetiva del Valor, donde “las cosas cuestan lo que cuestan”.

 

 (2) La caída del Muro de Berlín se dio a partir de una revuelta popular en la capital de Alemania Oriental, el 9 de noviembre de 1989. Fue un acontecimiento trascendente en la historia mundial que puso punto final a la “Guerra Fría”.

(3)Se conoce como Escuela Austriaca, al pensamiento económico, basado principalmente en el individualismo metodológico (que implica que los procesos colectivos parten de los procesos individuales) y en el subjetivismo. Descreen del concepto del “bien común” y de que el “todo es superior a la suma de las partes”. Sus recomendaciones para el “quehacer económico” (al rechazar la planificación) perturban todo aquello que se articule “sistémicamente”.

(4)Denominada por las ciencias económicas como Teoría Subjetiva del Valor, donde “las cosas cuestan lo que valen”.

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