Promover un debate sobre el impuesto a las ganancias desde los distintos sectores de representación del colectivo de trabajadores es fundamental para avanzar en la disolución de un instrumento tributario eminentemente injusto.

Por ello, en nombre de los trabajadores y las trabajadoras de la abogacía estatal, tengo el deber de tomar posición en una discusión que viene de larga data e involucra en términos reivindicativos al conjunto de la masa de trabajadores tanto del sector público como privado, y en términos concretos a muchos y muchas que ven afectados sus ingresos genuinos por una situación irregular, que debe comenzar a solucionarse en el corto plazo.

Dicho esto, y dado el contexto en el que se desarrollan algunos debates públicos actualmente, tengo muy claro como representante de los profesionales del Estado, que en el mismo momento que reclamamos una solución respecto al impuesto a las ganancias, debemos tener mucho cuidado de no caer en la trampa de un discurso de deslegitimación de lo público, que se sostiene en la retórica demagógica de la eliminación de cualquier impuesto y en la reducción al mínimo del rol del estado.

De ninguna manera estamos en contra de las herramientas que permiten el sostenimiento de un estado fuerte y presente, sino a favor de la constitución de impuestos cada vez más progresivos, que tengan su base y fundamento en el mayor de los sentidos de justicia y proporcionalidad. 

Del mismo modo, tengo claro que el camino para solucionar esta situación es de una gran complejidad, que requiere un trabajo minucioso y se debe recorrer en base a un diálogo continuo con los distintos sectores de nuestra sociedad.

Las últimas modificaciones realizadas y las actualizaciones permanentes del mínimo no imponible, sin dudas tienen un efecto positivo en el corto plazo, brindando un alivio a una parte del conjunto de trabajadores, pero no es suficiente. Es necesario avanzar hacia la eliminación de un impuesto que se sostiene en una contradicción intrínseca: el salario no es ganancia.

Al igual que el conjunto de entidades que representan a distintos sectores del trabajo y que se expresaron sobre este tema, considero que la permanencia del impuesto a las ganancias sobre los salarios tiene como consecuencia un desincentivo para asumir tareas de mayor responsabilidad, significa un castigo para quienes acumulamos antigüedad, trabajamos en zonas inhóspitas o desfavorables, realizamos horas extras, hacemos turnos rotativos o guardias, nos capacitamos, ocupamos cargos de supervisión o conducción, cobramos comisiones, logramos bonificaciones o gratificaciones, a la vez que deteriora el marco de aplicación de normas de seguridad operativa y control técnico de actividades sensibles.

Uno de los consensos sociales básicos de esta nueva etapa de nuestro país, debe ser la protección de los ingresos de cada trabajador y cada trabajadora, tanto de la esfera pública como privada, así como realizar los esfuerzosnecesarios para reducir la informalidad. Esto es clave para el impulso del mercado interno, con consecuencias efectivas directas para el desarrollo de nuestra economía y el bienestar general de nuestra sociedad.

Estamos inmersos en un proceso de redefinición de los procedimientos y modalidades de trabajo que debemos abordar con responsabilidad y sensates, pero teniendo muy claro que el trabajo del futuro se construye cuidando el trabajo presente.

Secretario General de la Asociación de Abogados del Estado