Oportunamente, en "Llegó la supercrisis..." (BAE Negocios, 13/05/2018), se sostenía que: "La Argentina de mayo de 2018 se enfrenta a un escenario en el que convergen los desequilibrios fiscales de 1989 con los del sector externo de 2001, por lo que ambos fenómenos se potencian mutuamente generando las condiciones de una Supercrisis, que al adicionarle el agravante de la ausencia de legítimos emergentes políticos que funjan como garantes de la restitución del orden hoy amenazado, se configura la perspectiva de una anómica Hipercrisis".

Al día de hoy, habiendo transcurrido más de cuatro años (con un traspaso presidencial de por medio), la coyuntura, entre otros aspectos, se agravó dado que:

  • escasean, cada vez más, los dólares en las Reservas del Banco Central de la República Argentina ( BCRA), y a su vez los stocks de bienes (de consumo intermedio o inversión) importados por el sector privado, para mantener un escuálido nivel de producción, se encuentran absolutamente desbalanceados,
  • el Directorio del BCRA, a través de la Circular A 7532 del 27/6/22, destruyó los "códigos de convivencia" entre "lo público" y "lo privado", a partir de imponer, de manera improvisada, restricciones improcedentes al Mercado Único de Cambios, impidiendo (para cumplir las metas del Acuerdo Marco firmado con el Fondo Monetario Internacional, FMI) el normal funcionamiento de las relaciones proveedor-cliente, no solo en el mercado interno sino, especialmente, en el externo;
  • aumentó la "velocidad de circulación del dinero" (a fin de evitar el deterioro que por su posesión sufren familias y empresas, a partir del impuesto inflacionario) producto de la monetización del Déficit Fiscal Total (DFT), de aproximadamente el 10 % del Producto Bruto Interno (PBI).

En el marco, todo ello, de un "pésimo acuerdo" con el FMI, que impide, ya sea con su cumplimiento o incumplimiento, evitar la Hiperrecesión (en un caso) o la Hiperinflación (en el otro), como escenarios posibles para el desenvolvimiento de la economía.

Imponiendo de suyo un...

"Cepo" a la iniciativa empresarial

Finalizando el 2021, en "Del FMI viene, lo que al FMI va (Parte I)" (BAE Negocios, 27/12/2021), habíamos desarrollado como las características del Acuerdo de Facilidades Extendidas que se estaba gestando, condicionarían absolutamente la Economía, al punto de (a pesar de constituir una oportunidad) resultar un agravante de la Supercrisis.

Asimismo, en "Acuerdo con el FMI: ya salió mal... y ahora será peor" (BAE Negocios, 13/03/2022), se manifestó que las políticas consensuadas, analizadas individualmente, son recesivas en distinto grado, pero enlazadas son extremadamente nocivas, pues:

  • en lo Fiscal, se convalida un financiamiento del Déficit Fiscal Primario (2,5% del PBI), con emisión monetaria (1%) y con el mercado de capitales ampliado (1,5%). Como consecuencia de ello, el Ahorro del Sector Privado será utilizado, en parte, no para prohijar su Inversión, sino para facilitar el desenvolvimiento del Sector Público, con las implicancias que conlleva en la expansión de la Frontera de Posibilidades de Producción (2)
  • en lo Monetario, con una Tasa de Interés Real Positiva y con una caída en los Saldos Monetarios Reales en poder de las personas físicas y jurídicas (producto de que la inflación pasada no será convalidada con emisión futura), se impondrá un sesgo fuertemente contractivo, y se impacta a la baja el poder adquisitivo de los Ingresos Populares por, entre otros elementos, la disminución de los subsidios en las tarifas de los servicios públicos (luz, gas, agua, telefonía, peajes, transporte, entre otros), la aceleración del crawling peg y el impuesto inflacionario.

En síntesis, con el contexto ut supra mencionado, las "señales" que transmiten las decisiones económicas hacia el Sector Privado oscilan entre:

  • "el ajuste" de stocks, para adecuarlo al menor volumen de ventas (por la violenta disminución en el nivel de actividad que podría producirse), determinado por el cumplimiento del acuerdo de marras, o
  • "la adquisición" de activos reales (que incluye "cosas": de papel color verde, con un formato determinado, conocidas como dólar) para resguardarse de un posible proceso hiperinflacionario, por el incumplimiento.

Sin embargo...

Se persiste en el "error"

El ministro Guzmán, ¿intempestivamente?, renunció.

La licenciada Silvina Batakis asumió en su lugar. Y con mínimos grados de libertad para salirse del libreto estipulado, optó por un "diseño ortodoxo" para cumplir estrictamente lo "firmado" con el FMI.

Ahora bien, dada la coyuntura social, ¿podrá implementarlo?

Y en caso de hacerlo, ¿no habría una alternativa superadora, que no sea doliente para las familias y las empresas?

Oportunamente, en "Hay que arreglar con el FMI, pero ¿quién aporta el dinero?" (BAE Negocios, 07/02/2022), señalamos: ¡¡que sí!!

Para lograrlo, se deben elevar al máximo (dentro de lo que permita la legislación vigente y las rentabilidades de las implantaciones realizadas) los Derechos de Exportación.

Va de suyo que este incremento menguará los ingresos del productor, debiendo ser compensado con una equivalente retracción de sus Costos Totales (CT).

Esto se conseguirá con una significativa reducción de lo erogado, en concepto de "alquileres rurales" y por la compra de gasoil.

En el primer caso, es necesario sancionar una ley cuyas bases fueron tratadas en "Arrendamientos rurales en la Pampa húmeda" (BAE Negocios, 20/09/2020).

El "esfuerzo patriótico" (que facilitará los ingresos fiscales para honrar los compromisos externos y a su vez disminuirá sensiblemente el precio de los alimentos básicos de la población), solicitado a los arrendadores, será recompensado con un bono del Tesoro, a mediano y largo plazo, en moneda dura, a tasas de interés internacionales y transable en los mercados secundarios.

Para el caso energético, como ya se mencionó en "El precio de la" (BAE Negocios, 6/10/2019), el valor del gasoil en el surtidor debe presentar una estricta relación con los CT de exploración y explotación del barril de petróleo en Argentina, más una tasa de ganancia "justa y razonable" sobre el Capital Total Empleado, en cada uno de los eslabones intervinientes, a lo largo de la cadena de producción y comercialización.

Finalmente, con ello se integrarán los "términos de referencia" de la convocatoria al Magno Acuerdo Social, "piedra angular", que en conjunto con los imprescindibles equilibrios macroeconómicos (fiscal y externo), fungirán las bases, de una vez y para siempre, de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (Modepys), con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno

Lic. Pablo Challú

Lic. Walter Romero

Agradecemos la colaboración de Marcos von Ifflinger