Elon Musk tomó las riendas de Twitter y no tardó ni medio día en tomar una decisión radical. A horas de oficializar la compra millonaria, el empresario desvinculó al director ejecutivo de la firma, Parag Agrawal, al director financiero Ned Segal y al jefe de políticas y asuntos legales, Vijaya Gadde, quienes abandonaron el edificio escoltados por la seguridad de la empresa.

Según informó The Washington Post, tanto Segal como Gadde fueron acusados por el magnate de engañarlo a él y a los inversores de Twitter sobre la cantidad de cuentas falsas en la plataforma de redes sociales.

Con Agrawal la relación estaba cortada hace rato. Apenas hizo pública su adición a la Junta Directiva de Twitter, el CEO mantuvo conversaciones con Musk en donde se evidencia un cortocircuito que más tarde el fundador de la red social, Jack Dorsey, reconocería tras una videollamada entre los tres: "Al menos quedó claro que ustedes no pueden trabajar juntos". El despido se veía venir.

"El pájaro está libre", tuiteó Musk, en las primeras horas de hoy, al hacer referencia al ícono emblema con el que se identifica el sello que adquirió por USD 44.000 millones.

Horas más tarde, publicó otro tuit en el que escribe: "Deja que los buenos tiempos fluyan".
 
Esta medida surge luego de que el multimillonario publicara una carta abierta sobre el futuro que tomaría la empresa luego de que se haga efectiva la compra, oficializada hoy. Allí, Musk expresó que la nueva adquisición apunta a la idea de permitir debates "saludables" en internet: " No lo compré porque fuese fácil. No lo hice para ganar más dinero. Lo hice para intentar ayudar a la humanidad, a la que amo”.
 
El multimillonario continuó: “Es porque creo que es importante para el futuro de la civilización contar con una plaza común digital donde se puedan discutir un amplio rango de creencias de forma saludable sin recurrir a la violencia”.  Sin embargo, el tuit fue borrado horas más tarde.
 

Las nuevas medidas del empresario

Una de las decisiones que más impactaron es la de despedir al 75% del personal de Twitter, alrededor de 5.600 empleados, el 75% de la plantilla de la plataforma. Además, trascendió que una de las principales medidas que el empresario tiene en el tintero se refiere a la multiplicación de los ingresos de la empresa a través de la exploración de vías relacionada con la suscripción de los usuarios.

 

Aparentemente, también está trabajando en moderación de contenidos, pues Musk quiere ser mucho más laxo, ya que es un “un absolutista de la libertad de expresión”, según sus propias palabras.

 

Eso, sin embargo, muchos analistas alertaron que eso puede suponer que proliferen la desinformación, las noticias falsas y los mensajes de odio. Por ejemplo, el empresario es partidario de readmitir al expresidente norteamericano Donald Trump, que ahora propaga "fake news" en su red, Truth Social

 

Aparentemente, los planes de Musk apuntan a convertir Twitter en una especie de aplicación integral. “La compra de Twitter es un acelerador para crear X, la aplicación para todo”, fue el primer tuit del magnate tras volver al plan de comprar la red social por 44.000 millones de dólares.

 

En el pasado, el empresario mostró su admiración por la aplicación china WeChat, que evolucionó desde un servicio de mensajería a una plataforma multinacional con medios de pago, comercio electrónico, salud, gestión de suscripciones y todo tipo de servicios, casi imprescindible para la vida diaria en China.