Con la novela de la compra de Twitter ya terminada, ahora comenzará la novela de los despidos, la nueva red social que se viene y todos los cambios que Elon Musk impondrá en su plataforma favorita. Para todo eso habrá tiempo y, esta vez, casi todas las decisiones y locuras que decida hacer el multimillonario probablemente se concreten porque, en definitiva, es el dueño. 

Sin embargo, para llegar a esta etapa hubo casi seis meses de deliberaciones, festejos, acusaciones, mensajes secretos y mentiras involucradas. El dinero, principal motor de esta historia aunque Musk diga lo contrario, fue motivo de felicidad y tristeza en ambas partes, según cada momento. En el acuerdo participaron millonarios, jeques, analistas, banqueros y hasta la misma Justicia.

De la "píldora venenosa" a la bacha de baño, del hilo de Twitter del creador de Reddit hasta la participación de Jack Dorsey, de la reunión de festejo hasta los despidos avisados, la historia de la compra de Twitter pasará a la historia como una de las más fantásticas y complicadas de este siglo. BAE Negocios recopiló los momentos clave de esta insólita sucesión de acontecimientos, uno más sorprendente que el anterior. 

Twitter se convirtió en una empresa precaria a pesar de ser de las redes sociales más usadas del mundo

Primera parte: la compra 1 y los festejos

Elon Musk siempre se declaró fanático de Twitter, y lo demostraba casi diariamente anunciando sus operaciones y haciendo bromas a través de su perfil, donde hoy en día cuenta con más de 110 millones de seguidores. Sin embargo, esa apreciación se fue a otro nivel el 4 de abril de este año, cuando el CEO de Tesla anunció que se había convertido en el accionista mayoritario de Twitter al comprar el 9,2% de las acciones de la empresa.

Días atrás había avisado que pensaba en crear su propia red social, pero luego cambió de opinión y prefirió convertir su favorita en lo que él quería. Después de todo, tenía el dinero para hacerlo. La participación de Musk valía alrededor de 3.000 millones de dólares. Un día después de esa compra, el entonces CEO Parag Agrawal celebró el movimiento de Musk y anunció que el empresario se sumaría a la Junta Directiva. 

Musk "es un creyente apasionado y un crítico intenso del servicio", que es "exactamente lo que necesitan en Twitter y en la sala de juntas", aseguró Agrawal. "Parag y Elon lideran con el corazón y serán un equipo increíble", escribió, por su parte, el fundador de la red social, Jack Dorsey. "Estoy deseando trabajar con Parag y el consejo de administración de Twitter", respondió Musk. Todo era festejo y esperanza.

Segunda parte: las dudas y la adquisición completa

Menos de una semana después de los anuncios, Elon Musk comunicó que no se sumaría a la Junta Directiva de Twitter. "Creo que esto es lo mejor", aseguró Agrawal. Detrás había peleas que se revelarían más adelante. Algo había sucedido. Muchos especulaban con las encuestas que hizo el magnate, donde preguntaba si " Twitter se estaba muriendo", y las propuestas extravagantes, como la de convertir las oficinas centrales de la red social en San Francisco en un refugio para personas sin hogar.

En sus planes estaba una "OPA hostil", que fue exactamente lo que hizo días después: en un movimiento considerado agresivo, Musk ofertó comprar el 100% de las acciones de Twitter en 54,20 dólares por acción. Es decir, en 44.000 millones de dólares. ¿Valían eso? En ese momento no, y tampoco ahora. El valor era superior, pero Musk quería, según él, hacer "un bien a la humanidad".

 

"Twitter necesita transformarse como empresa privada. Tiene un potencial extraordinario, yo lo liberaré", escribió el magnate. Sin embargo, esto no le gustó para nada a los inversores de la empresa. Su idea fue aplicar una "píldora venenosa", una estrategia que le bajaba el precio a los títulos para que los accionistas las compraran y diluyeran la participación mayoritaria de Musk. Pero el ultimátum de Musk ya estaba sobre la mesa: o le vendían Twitter o derrumbaba el valor de sus acciones. El fundador de Reddit advirtió en un extenso hilo de Twitter por qué no debía adquirir la plataforma, pero nada parecía poder cambiar la decisión del magnate.

Tercera parte: Musk se echa para atrás y Twitter lo denuncia

Después de sembrar dudas con una serie de tuits extraños, Musk anunció que el acuerdo con Twitter estaba "temporalmente en pausa". ¿Qué pasó? Esperaban "detalles que respalden el cálculo de que las cuentas de spam/falsas representan menos del 5% de los usuarios". 44.000 millones de dólares en pausa, a la espera de un problema que no tendría solución. Casualmente, las acciones de Twitter se habían derrumbado. ¿Querría renegociar el precio?

Agrawal describió detalladamente cómo Twitter medía los bots, y Elon Musk se limitó a responder con un emoji de caca. Un mes después, el empresario se reunió con los empleados y les dijo que los iba a controlar de cerca. Tras advertir sobre despidos en Tesla unos días antes debido al complicado contexto económico mundial, los temores sobre algo similar en la red social afloraron. No eran equivocados. 

Musk puso el acuerdo "en pausa", una señal de que quería echarse para atrás

Como la situación se ralentizaba, Twitter le dio su "manguera de fuego", la base de datos más importante y confidencial. No alcanzó. El 8 de julio, Musk dio un giro imprevisto: frenó la compra y acusó a Twitter de no darle información o, lo que estaba implícito, mentir sobre la cantidad de bots que tiene en la plataforma.

Ante esto, Twitter denunció a Elon Musk. “Twitter presenta esta acción para prohibir a Musk de más infracciones, para obligar a Musk a cumplir con sus obligaciones legales y para obligar a la consumación de la fusión una vez satisfechas las pocas condiciones pendientes”, escribió la empresa. En respuesta, Musk demandó a Twitter, aduciendo que lo engañó con cuentas falsas, y acusó a la compañía de redes sociales de fraude. La guerra había comenzado.

Cuarta parte: compra sin juicio, lo "menos malo"

En adelante, la batalla pasó al plano legal. Mientras que Twitter juraba que Musk mentía, que todo en la empresa era legal y que el magnate había "inventado un cuento" para salirse del acuerdo, el CEO de Tesla aprovechaba declaraciones de un exempleado de la red social que concordaban con su denuncia.

El "comodín inesperado" de Musk, el informante, no era suficiente. Todo apuntaba a que el juicio terminaría con una victoria de Twitter, ya que Musk no tenía un argumento legal lo suficientemente fuerte como para terminar el trato sin pagar una cláusula de mil millones de dólares. Para meter presión, la red social aceptó la oferta de Musk, esa que fue presentada en mayo y que tantos problemas había causado.

En medio de todo esto, medios estadounidenses revelaron que los amigos de Musk le habían dicho que no comprara Twitter, por razones distintas, pero igual de válidas, a esas que había dado el creador de Twitter apenas se conoció la oferta. Por otra parte, salieron a la luz chats secretos que complicaban al empresario: se había peleado fuertemente con Agrawal. En los textos, además, se veían todo tipo de preocupaciones que Musk discutía con allegados y otros personajes excéntricos. Pero no había casi señales de los bots y las cuentas spam. ¿Realmente lo preocupaban?

"El pájaro está libre", tuiteó Musk este viernes

No hubo tiempo para contestar esa pregunta. El 4 de octubre, seis meses después de que empezara la historia, Musk anunció que reflotaría el acuerdo. La fecha límite impuesta por la Justicia, para evitar un juicio inicialmente pensado para el 17 de octubre, era el 28 de ese mes. Mientras ajustaba detalles, el magnate reveló que quiere convertir a Twitter en una súper app y la red social implementó la opción de editar tuits, largamente pedida por Musk.

El 26 de octubre, el nuevo jefe de Twitter entró con una bacha de baño en las oficinas de la red social. Ya se habían revelado los planes de despedir al 75% de los empleados, y Musk había admitido que era plenamente consciente de que la compra se hacía por un valor mucho mayor a lo que realmente valía la red social. Algunas denuncias siguen, mientras otras quedaron en el olvido.

Finalmente, el 27 de octubre, Musk compró Twitter. Seis meses en donde primero puso de rodillas a su red social preferida, después quiso abandonarla y, finalmente, la compró por convicción antes que por obligación. De ahora en adelante, comienza la historia del Twitter de Musk. Por el bien del mundo, muchos esperan que esta no cuente con giros inesperados. Sin embargo, con Musk, eso nunca se sabe.

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Santiago Basso

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