Sobre llovido, mojado. Mientras la crisis económica crece en la Argentina, los suscriptores de Netflix se encontraron con una simpática medida de la firma: por cada casa adicional que use la cuenta de un usuario, habrá que pagar 219 pesos adicionales, y la cantidad será de acuerdo con el plan al que esté suscripto el principal. Esto revierte una política de "compartir" que no solo no fue perseguida por Netflix sino que, además, fue sutilmente promovida. Por supuesto, hay alternativas a Netflix. Sin embargo, si el lector cree que "la culpa es del gobierno", le aclaramos que (esta vez) no es así. 

Netflix está en serios problemas. Mientras que en 2021 logró rendimientos récord para sus acciones que superaron los 650 dólares, este año se enfrentó con las consecuencias de la crisis económca global y, por fin, con una competencia a la altura. Sus acciones están, hoy, en 189 dólares (lunes). En el primer trimestre, mostró una pérdida de 200.000 suscriptores, primera vez que ocurre desde el lanzamiento en 2012. Pero eso no es nada: se proyecta una pérdida de 2.000.000 cuando en esto días se revelen los resultados del primer semestre. Hay quien advierte que el empuje de Stranger Things puede minimizar esa caída. Otros, que la caída será mayor. Nadie en Wall Street, hoy, confía demasiado en la empresa.

¿Por qué? Porque en 2021 gastó 17.000 millones de dólares en contenidos, lo mismo gastará en 2022 y se cree que lo mismo será en 2023. El problema es que las estadísticas muestran que el visionado es cada vez menor dada la competencia enorme que Netflix enfrenta de parte de Disney (con sus servicios Disney+, Star+, Hulu, etcétera); Discovery-Warner (HBO Max, pero en el futuro un mix con Discovery), Prime Video, Apple TV+ y más. El ecosistema está saturado de servicios y no sorprende que crezcan los gratuitos sostenidos por publicidad, especialmente cuando un usuario debe gastar demasiado por tener contenidos de diferentes escuderías. Tampoco sorprende que crezca la piratería.

Tasar las "cuentas subsidiarias" es cerrar una canilla y tratar de amortizar de un modo más o menos barato (menos de un dólar al blue argentino) esa pérdida. El problema: ni bien se conoció la medida, en Twitter surgió el hash #Chau Netflix. No parece mucho pero representa por qué muchos inversores en Wall Street no creen que funcione esta medida ya implementada en Chile, Costa Rica y Perú, y que va a aplicarse en los EE.UU.: que el enojo de los suscriptores redunde en que la pérdida de abonados sea mayor que la ganancia potencial de estos dineros extra. No hay datos -y es un dato- de cómo funcionó realmente en los países donde ya se aplicó. Netflix está en (muchos y serios) problemas.

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