Armaduras de metal, escudos, hachas, espadas, cotas de malla, estandartes y cuernos para beber. Parece una escena salida del universo de " Game of Thrones" y "El Señor de los Anillos", pero no lo es. Las ferias medievales dejaron de ser un evento de nicho y pueden llegar a convocar hasta 20 mil personas en la Argentina, con encuentros celebrados en diferentes puntos del país.
Los amantes de la Edad Media y los fanáticos de las series y películas fantásticas convergen en estas exposiciones de recreacionismo histórico que reviven las leyendas de antiguas batallas y personajes destacados, ficticios o reales, que vivieron entre el siglo IV y el siglo XIV.
Son paseos por el medioevo en el que se dan cita doncellas, vikingos, caballeros, guerreros, artesanos, juglares, arqueros y artistas que enfundados en la vestimenta y accesorios de aquella época, cuentan relatos históricos a los visitantes de la feria y los invitan a descubrir cómo era su cultura, con qué tipo de herramientas trabajaban y luchaban, qué música escuchaban y hasta qué cerveza bebían. En algunos casos permiten probar las armas y armaduras.
En estos encuentros también hay espectáculos, como el circo medieval, donde el bufón presenta a dos caballeros que combaten por una princesa; músicos y bailarines que recrean las danzas tradicionales, y batallas épicas con hasta 20 luchadores.

El impulso de Tolkien

El concepto de las ferias medievales no es nuevo, las primeras surgieron hace décadas, impulsadas por el recreacionismo histórico en diferentes partes del mundo. En la Argentina, los primeros eventos se organizaron a principios de la década del 2000, época en que el mundo de John Ronald Reue Tolkien, autor de “El Señor de los Anillos”, hacía su debut en la pantalla grande. La coincidencia no es casual, muchos se vieron fascinados por el mix entre lo fantástico y lo histórico, que luego alcanzaría su pico de popularidad con los libros de George R.R. Martin, “ Game of Thronesy la serie de HBO, así como el éxito de “Vikingos”. Parte de esa camada fue Mariano Ponfil, de 49 años, cuyo interés por estas historias despertó su curiosidad por las ferias. “Fui a varias. A las del Centro Cultural del Sur, otra llamada Feria Medieval del Sur, a los Highland Games que se hacen en el colegio Raggio y otras más pequeñas que se realizan en lugares más alejados”, cuenta. “Compré varias cosas: bebidas como hidromiel, cerveza y vodka, comidas, también un hacha y artesanias como anillos y broches. Mi hijo, Santiago, también se interesó, de hecho, terminó practicando arquería porque probó en una feria y le gustó”, añade.


Los comienzos


Más allá del gran impulso que le dieron las sagas de libros y películas, los encuentros medievales en la Argentina comenzaron con un reducido grupo de personas, entre ellos artesanos e historiadores, que se unieron para compartir su pasión por la historia y difundir la cultura de la Edad Media.
Iván Buccellatu es instructor en arquería, participó de las ferias durante 15 años y fue uno de los fundadores de la Cámara Argentina de Artesanos que fomenta esta actividad. El concepto “nació a partir del recreacionismo histórico. Fuimos convocando artesanos de cueros, expertos en arquería e informalmente comenzó a crecer”, explica. “Eramos un grupo de personas que se juntaban a charlar de historia porque nos gustaba y de a poco surgió la idea”, agrega.
Los primeros encuentros contaban con solo quince artesanos y más adelante, se sumaron los recreacionistas. Año a año se incrementa el público que los visita y se organizan en lugares más espaciosos para recibir a más personas. En uno de los últimos eventos en CABA se dieron cita más de 20 mil personas.
“Nosotros empezamos como artesanos, artistas circenses, pintores y nos costó mucho entrar en el ambiente medieval, era un circuito muy chico. Empezamos a ver la forma de difundirlo y que la gente lo conozca más. En la pandemia generamos el programa radial Somos Medievales, empezamos a trabajar con los músicos, los luthiers, había mucha gente que tenía muchas cosas por exponer y no encontraba espacio. Ayudamos a viralizar la comunidad medieval”, señala Gonzalo Rodríguez, presidente de la asociación civil Somos Medievales, que en dos años colaboró con la organización de casi 50 encuentros en distintos puntos de Buenos Aires. “Estamos camino a hacer uno en Brasil el año que viene. Próximamente tenemos un evento en Marcos Paz que fue declarado de interés cultural. Nos está yendo muy bien, es un crecimiento sostenido por tracción propia y el público”, dice orgulloso Rodríguez.


La historia en primera persona


Desde el sector aseguran que son asesorados por profesores de historia para reconstruir al detalle cómo se vivía en la Edad Media. Asimismo, convocan a especialistas en carpintería, cueros, cerámica, idiomas, ingeniería y deportes para recrear herramientas, métodos y disciplinas de acuerdo a los parámetros del medioevo. Este nivel de presentación es justamente uno de los puntos de atracción para quienes los visitan. “La reconstrucción de época que realizan algunos grupos es impresionante. Es increíble todo lo que se dedican a investigar para después estar presentados lo mejor posible a nivel histórico en cuanto a ropas, armaduras, costumbres y hasta comidas”, afirma Ponfil.
Por su parte, Lucas Amud, profesor de historia, considera que una de las razones para este fenómeno es que significa un escape a la rutina y el cambio de hábitos que profundizó la pandemia. “Las ferias medievales actuales instalaron un salvoconducto social, donde desde la fantasía de las series televisivas, se encuentra un escape a la rutina y a la monotonía diaria potenciada desde el comienzo de la pandemia. Algunos actores sociales por una mañana o tarde se liberan de los mandatos de la misma y se entregan al juego, con la valentía de vivir una época idealizada, donde jugar a ser, desestresa hasta al menos interesado”, asegura Amud.
Según advierte uno de los fundadores del concepto, en estos encuentros conviven tres públicos: “Los padres que quieren llevar a sus niños, los adolescentes fanáticos de series prendidos en la fantasía y los adultos que los atrajo el mundo medieval”. En cuanto a los feriantes y actores dice: “Tenés los que realmente quiere promover lo medieval real y después quienes están atravesados por Tolkien y Game of Thrones”.
Sobre esta convivencia entre lo real y lo fantástico, el historiador Amud destaca: “El recreacionismo histórico, en parte real y en parte fantasía, cautiva a la sociedad actual por el nivel épico del contexto histórico ante la monotonía contemporánea del sistema instaurado, donde la conformidad social estructural, es sobre todo, un interés político”.


Combate y arquería


En las ferias medievales también se le da un enorme espacio a los deportes más populares en aquella época: arquería y combate. Buccellatu, es instructor de arquería y fundador del Club Halcón Peregrino, comenzó con la organización de las ferias y participando con un puesto para que la gente se interesara en la disciplina. “Somos instructores, llevamos arcos de verdad, materiales deportivos, no somos improvisados, con la seguridad somos muy estrictos. Íbamos para promocionar la arquería, nos sirvió mucho ese medio para que la gente se enterara de que había lugares para practicarlo. Arrancamos con 1 socio, ahora tenemos 150. Fuimos pioneros”, destaca.
La actividad es una de las favoritas del público infantil y adolescente. Ponfil cuenta que su hijo Santiago probó en una feria y le gustó tanto que se anotó en el club. “Era pleno momento Avengers y el personaje de Hawkeye le encantaba”, explica.
En los encuentros de la Edad Media también capta la atención de los visitantes el combate medieval, una práctica que nació en 1990 en Rusia, país que hoy en día es la mayor potencia de este deporte, y llegó hace una década a Buenos Aires, donde ya existe la Federación Argentina de Clubes de Combate Medieval, de la que participan unos 15 clubes de todo el país con 200 caballeros y luchadoras.
Las armaduras que utilizan pueden pesar hasta 35 kilos y dentro de ellas la temperatura puede incrementarse hasta 10 grados. El equipo completo para competir puede costar entre 100 y 200 mil pesos e incluye además espadas y hachas que por reglamento no pueden tener filo, bordes ni punta, tampoco se puede dar golpes en la nuca ni en la zona de la ingle. Las armaduras y cascos deben cumplir con los requisitos de historicidad y pertenecer al mismo período y regiones de Europa y de Asia.

Calendario de próximos eventos


•    15 de octubre
XVI Torneo de Arquería Medieval
Lugar: Sede del Club Universitario de Arquería (C.U.D.A.), en Ciudad Universitaria.
Entrada libre y gratuita.

•    5 de noviembre
Medieval Fantasy Festival 2022
Una invitación a recorrer un mundo mágico, con actividades para toda la familia.
Lugar: Pinar de Rocha, en Ramos Mejia.
Entradas anticipadas $400

•    10 y 11 de diciembre
VII Mardel Medieval
Lugar: Casa del Mar, Parque Camet, en Mar del Plata.
Entrada: $500.
Menores de 10 años: sin cargo.

•    17 de diciembre
11° Expo EÄRLINDË TOLKIEN
Lugar: Círculo de Ajedrez de Villa Ballester.
Entrada libre y gratuita.
 

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