El movimiento de trabajadores identificados por sus chalecos amarillos, que en 2018 alzó la voz contra el Gobierno de Francia, volvió a agruparse este 2023 para iniciar una nueva temporada de protestas contra las propuestas de reforma del presidente Emmanuel Macron.

El sábado los trabajadores de chalecos amarillos salieron a las calles de París y de otras ciudades francesas para expresar su rechazo a la reforma de pensiones que impulsa el presidente, así como el alto costo de la vida en el país europeo, de acuerdo con la prensa local.

Como consecuencia de las sanciones económicas que la Unión Europea ha impuesto contra Rusia, uno de los principales proveedores de recursos energéticos del mundo, entre otros factores, se ha disparado la inflación en distintos países del bloque, entre ellos Francia, lo que generó el descontento de los manifestantes, que además se dicen preocupados por la justicia social, fiscal y climática.

Larga duración

Los chalecos amarillos, así, llaman a un referendo de iniciativa ciudadana, suspender el artículo 49.3 de la Constitución francesa que permite aprobar leyes sin votación, echar atrás la reforma de pensiones y la derogación de medidas sanitarias.

Los manifestantes marcharon en París, Lyon, Marsella, Niza, Estrasburgo y Toulouse, al menos. El activista Thierry-Paul Valette declaró a la prensa que Francia está atravesando una situación aún más precaria y más dramática que la que originalmente detonó el movimiento, y que esta nueva ola de protestas de chalecos amarillos será de larga duración.