La quiebra del Silicon Valley Bank (SVB) disparó las alarmas en el sistema bancario en Estados Unidos, y no es para menos, ya que fue la mayor desde 2008. Uno de los bancos más afectados es First Republic Bank que, tras registrar fuertes caídas la pasada semana, se está desplomando un 66% en la preapertura de Wall Street.

Anoche, la entidad intentó mitigar la preocupación en torno a su negocio tras el colapso de SVB. Mediante un comunicado, la firma destacó que tenía más de 70.000 millones de dólares en liquidez no utilizada para financiar operaciones gracias a diversos acuerdos con la Reserva Federal (FED) y el banco JP Morgan.

"Las posiciones de capital y liquidez de First Republic son muy sólidas, y su capital se mantiene muy por encima del umbral regulatorio para bancos bien capitalizados", afirmaron en un escrito en conjunto Jim Herbert, fundador y presidente ejecutivo; y el director ejecutivo, Mike Roffler. 

Por ahora, sostuvieron, no hay indicios de que se vayan a detener las operaciones, ya que el banco, con sede en San Francisco, sigue "financiando préstamos, procesando transacciones y atendiendo las necesidades de los clientes"

 
Por si fuera poco, los bancos Western Alliance Bancorporation y PacWest Bancorp también sufren importantes desplomes antes de la apertura de la Bolsa norteamericana, con caídas de 78% y 47%, respectivamente. 
 

El miedo a una nueva crisis financiera

El fantasma de una nueva crisis se avivó en los últimos días, primero con la quiebra de Silvergate Bank, vinculado al sector cripto, pero principalmente con Silicon Valley Bank, uno de los bancos más importantes de Estados Unidos.

SVB había sufrido una corrida cambiaria que lo forzó a buscar liquidez y anunció la venta de una cartera de bonos por valor de 21.000 millones de dólares, lo que le supuso unas pérdidas de 1.800 millones.

Esto provocó una huida de capital y el cierre del banco por parte de las autoridades federales en la mayor quiebra bancaria de Estados Unidos desde la crisis financiera de 2008. Pocos días después, se sumó Signature Bank, del sector inmobiliario y con alta exposición a las criptomonedas. 

Las medidas del gobierno de EEUU

La Reserva Federal, el Departamento del Tesoro y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos acordaron garantizar los depósitos de todos los clientes de ambos bancos, así como ofrecer una línea de préstamos para evitar nuevas tensiones. "Los estadounidense pueden confiar en que el sistema bancario está a salvo", aseguró el presidente norteamericano, Joe Biden, en una rueda de prensa este lunes.  

El jefe de Estado indicó que ahora que los activos bancarios se encuentran bajo control de los reguladores, todos los clientes que tenían depósitos en estos bancos tienen acceso a su dinero a partir de hoy.

Sobre este punto, subrayó que los contribuyentes no sufrirán pérdidas. El dinero procederá de las asignaciones de los bancos al Fondo de Seguros de Depósitos. "La dirección de estos bancos será despedida. Si la Corporación Federal de Seguros de Depósitos se hace cargo del banco, las personas que lo dirigen no deberían volver a trabajar allí", explicó.

Asimismo, también aclaró los inversores en el banco no estarán protegidos y serán asistidos por el Estado norteamericano. "Asumieron el riesgo a sabiendas y cuando el riesgo no les salió bien, los inversores perdieron su dinero. Así funciona el capitalismo", concluyó.