La historia del Imperio Romano es larga y variada, pero es, en mayor parte, conocida. Años y años de descubrimientos, análisis y estudios dieron paso a libros, documentales y memorias que ponen de manifiesto una de las más grandes sociedades que jamás existieron. Ahora, ese pasado histórico podría sumar un nuevo personaje para su archivo: el emperador romano Sponsian, un misterioso político que se descubrió gracias a un estudio minucioso de unas monedas que se creían falsas.

En las monedas se lee el nombre "Sponsian" junto a una imagen de un emperador misterioso, a quien se consideraba inexistente por un análisis del siglo XVIII que sugería que las monedas eran falsas. Sin embargo, un historiador se mostró interesado en el tema y comenzó a investigar, a tal punto que logró un estudio que probó que las monedas, en realidad, eran reales

“Estamos muy seguros de que son auténticos”, dijo el profesor Paul Pearson, del University College London, quien dirigió la investigación. "Nuestra evidencia sugiere que Sponsian gobernó la Dacia romana, un puesto avanzado aislado de minería de oro, en un momento en que el imperio estaba acosado por guerras civiles y las fronteras estaban invadidas por saqueadores invasores", adelantó.

Durante tres siglos se creyó que las monedas eran falsas

La desaparición del aparecido

Las primeras noticias del emperador Sponsian llegaron en 1713, cuando sus monedas fueron desenterradas junto a otras que representaban emperadores romanos reconocidos del siglo III, incluidos Gordiano III y Felipe el Árabe.

Solo cuatro eran de Sponsian, pero al chequear los registros históricos no encontraron su nombre en ningún lado. La lógica, entonces, fue que Sponsian no existió, y que las monedas eran falsificaciones.

Había razones para creer que las monedas no eran reales

Argumentos tenían: los diseños toscos y las inscripciones desordenadas no parecían de una moneda genuina. Un experto sugirió que eran obra de un sofisticado estafador vienés que había inventado un emperador para atraer a los coleccionistas, y esta se convirtió en la opinión predominante hasta hace muy poco. Sponsian había desaparecido hasta el siglo XVIII, y, antes de que su nombre fuera siquiera escrito en algún libro de historia, el descreimiento lo mantuvo en las sombras por tres siglos más.

El emperador romano volvió a nacer

Paul Pearson, científico de la tierra, investigaba un libro sobre la historia romana como un proyecto de cierre. Allí leyó sobre las monedas falsas y el misterioso Sponsian, e inmediatamente habló con Jesper Ericsson, el curador de numismática del museo Hunterian en Glasgow y poseedor de una de las monedas de la polémica. Hablaron durante meses, hasta que un día tomaron la decisión: realizarían un estudio.

Los resultados revelaron que simplemente en función de su peso en oro, las monedas eran muy valiosas: el conjunto valdría 20.000 dólares en valor moderno. “Si son una falsificación, es un gran desembolso para empezar”, explicó Pearson.

Los investigadores durante la realización del estudio

Después examinaron el desgaste de las monedas con imágenes ópticas y microscopía electrónica, herramientas que demostraron que era muy similar al de monedas genuinas. Entonces las de Sponsian habían estado en circulación durante varios años. Los minerales en la superficie de las monedas coincidían con el hecho de que habían estado enterradas durante un período prolongado, y los científicos detectaron cristales de sulfato, que normalmente se forman cuando un objeto se ve privado de oxígeno durante mucho tiempo y luego se vuelve a exponer al aire, informó The Guardian.

“Creo que establecimos con un alto grado de confianza que son genuinas”, dijo Pearson, y agregó que la cuestión de la identidad de Sponsian era “más especulativa”.

Quién habría sido Sponsian

La historia, construida sobre la base de estas monedas, cuenta que Sponsian "asumió el título de imperator, comandante militar supremo, que estaba reservado para el emperador" durante un período de conflicto militar en el año 260 a.C. en el que la región de Dacia quedó aislada del mando central.

En un artículo en la revista Plos One, los autores especularon que Sponsian fue un líder militar que asumió la autoridad sobre el enclave romano y, para pagar a las legiones y afirmar su autoridad, acuñó monedas de oro con su imagen y las inscribió con la leyenda "IMP Sponsiani", que significa "perteneciente al Imperator (emperador) Sponsian". “Hay otros precedentes de emperadores regionales. Si permitimos que los emperadores romanos se identifiquen a sí mismos, él era un emperador romano”.

Sponsian parece haber tomado el mando durante el reinado de Galieno, quien gobernó Roma entre el 260 y el 268 d.C. En su apogeo, la guarnición de Dacia contaba con 50.000 efectivos, pero a mediados del siglo III estaba rodeada por grupos hostiles como los godos, los carpos y los sármatas. 

La existencia de Sponsian es "especulativa"

El Dr. Adrastos Omissi, de la Universidad de Glasgow, que no participó en la investigación, describió el análisis como “un trabajo brillante”. "Creo que presentaron un argumento realmente convincente a favor de la existencia de Sponsian y de que él es un verdadero emperador", dijo en diálogo con The Guardian, y agregó que finales del siglo III fue un período de tanta turbulencia y malestar que "el listón para ser un emperador era muy bajo”.

Richard Brickstock, un investigador independiente que se especializa en monedas romanas y no participó en el estudio, dijo que este tema es "claramente digno" de discusión académica en lugar de un rechazo sumario de Sponsian, como ha sido la respuesta de la mayoría de los expertos en monedas hasta la fecha. "Mi primera impresión es que es un trabajo bien realizado y que las conclusiones son medidas y razonables, aunque también están abiertas a discusión", dijo Brickstock a Newsweek.

Sin embargo, la existencia de Sponsian no tiene un consenso generalizado. “Se volvieron completamente fantásticos”, lamentó Richard Abdy, curador de monedas romanas y de la edad de hierro en el Museo Británico. “Es evidencia circular. Están diciendo que debido a la moneda existe la persona, y por lo tanto la persona debe haber hecho la moneda”, concluyó.