En medio de una ola de críticas, la primera ministra británica, Liz Truss, reapareció públicamente y defendió el plan económico conocido como "minipresupuesto", a pesar de que provocó una caída de la libra y obligó al Banco de Inglaterra a comprar 65.000 millones de libras esterlinas de deuda para calmar los mercados. Este miércoles, el Fondo Monetario Internacional (FMI) había criticado sus recortes de impuestos por considerar que aumentarán la "desigualdad".

El valor de la libra esterlina frente al dólar alcanzó un mínimo histórico el lunes y provocó la caída de la confianza en la economía del Reino Unido en los principales inversores, después del anuncio del programa económico, el viernes de la semana pasada.

En una ronda de entrevistas en diferentes radios regionales de la BBC, Truss se mantuvo firme y dijo que el Gobierno "tuvo que tomar medidas urgentes" y aseguró que el plan presentado que incluye el mayor recorte de impuestos en 50 años, "es el correcto".

Este miércoles, el Banco de Inglaterra anunció que comprará enormes cantidades de deuda para apuntalar los precios luego del colapso del mercado de valores en los últimos días, un movimiento en una escala generalmente reservada para crisis financieras globales masivas, según resaltan los medios británicos.

El FMI cuestionó este miércoles los recortes de impuestos incluidos en el minipresupuesto presentado por el gobierno de Reino Unido por considerar que podría aumentar la desigualdad y elevar los precios. Por eso, instó al gobierno británico a reconsiderar los planes, para evitar un mayor impacto económico y que no contrarreste la política monetaria que viene llevando el Banco de Inglaterra para frenar la inflación.

Responsabilidad

La conservadora Truss insistió en que estaba preparada para tomar "decisiones controvertidas y difíciles" para poner en marcha la economía. "El crecimiento no llegará de la noche a la mañana, pero el minipresupuesto pone al Reino Unido en una mejor trayectoria a largo plazo", subrayó.

Ante la pregunta de si sentía vergüenza de lo que había hecho, Truss recordó a qué se enfrentaba la población con las facturas de energía subiendo a 6.000 libras esterlinas, un mayor aumento de la inflación y un crecimiento lento.

Se negó a aceptar que el plan anunciado por el ministro de Finanzas, Kwasi Kwarteng, hizo que las tasas de interés más altas sean más probables y culpó a la situación internacional, como la guerra en Ucrania.

Correcto

“Nos enfrentamos a una situación internacional difícil, que contribuye a los problemas del Reino Unido", dijo, tras asegurar que el Gobierno está decidido a ayudar a las personas durante el invierno, generar empleos e impulsar el crecimiento.

Dijo que no es justo tener una recesión o tener pueblos sin inversión teniendo la carga fiscal más alta en 70 años.

La premier británica también negó que su plan beneficiará a los ricos y dijo que "simplemente no es cierto" e insistió en que estaba siguiendo el "plan correcto".