Los trabajadores del sector metalúrgico en varios lugares de Alemania convocaron a paros parciales, en el marco de la pulseada entre el poderoso sindicato IG Metall y la patronal, en torno a las exigencias de un aumento salarial significativo para compensar la alta inflación.

La cuarta ronda de negociaciones entre el sindicato (que representa  casi cuatro millones de trabajadores) y la patronal se cerró sin acuerdo el jueves pasado. El gremio pide un aumento del 8% en un acuerdo con un año de vigencia.

Los empresarios ofrecieron una paga adicional única de 3.000 euros y aumentos salariales progresivos, de monto no especificado, durante un período de 30 meses.

En medio de la disputa en el oeste de Alemania, representantes sindicales de varias fábricas convocaron a huelgas de advertencia y una manifestación frente a la sede de la Confederación Alemana de Sindicatos en Aquisgrán. 

Protestas

Ya hubo paros de advertencia en otras regiones del país, en los que, según IG Metall, participaron más de 200.000 trabajadores.

El sindicato, para respaldar sus exigencias, se refirió a los altos beneficios de las empresas y a la buena situación de la cartera de pedidos.

La patronal, por su parte, argumenta que un aumento de esas dimensiones es una carga demasiado grande para pequeñas y medianas empresas que ya están bajo presión.

La quinta ronda de negociaciones está programada para el jueves de esta semana y se teme que, si no llega a un acuerdo, haya una escalada de medidas de fuerza.

IG Metall está preparando votaciones para medidas de presión que pueden ir desde huelgas parciales de 24 horas en algunas empresas hasta una huelga permanente.

Incluso las huelgas parciales son temidas por las empresas ya que frenan la producción en momentos en que se trabaja a marchas forzadas para atender pedidos pendientes.

Sin consenso

En la representación empresarial existe el deseo de evitar ese extremo pero no parece haber una posición común sobre la estrategia a seguir.

"Somos un sector heterogéneo", explicó un funcionario de la organización patronal Gesa.etall en declaraciones que recoge el diario berlinés "Der Tagesspiegel".

Gesa.etall está compuesto de diversas organizaciones regionales. Mientras que las organizaciones en el oeste y el norte de Alemania hubieran querido hacer concesiones para resolver el conflicto en el sur, donde hay muchas empresas medianas y pequeñas, la patronal es reacia.

El pedido de IG Metall está sobre la mesa de negociaciones desde el verano.

Desde entonces, el Gobierno ha aprobado la posibilidad de dar un pago único de 3.000 euros libre de impuestos para compensar la inflación.

Esa posibilidad ya se ha utilizado en los acuerdos en la industria química y en el acero donde, además, se ha acordado un aumento promedio del 6,5 por ciento.