El mayor banco privado suizo, UBS Group AG, acordó comprar el Credit Suisse después de subir su oferta a más de 2.000 millones de dólares (1.860 millones de euros), y con las autoridades suizas preparadas para cambiar las leyes del país acelerando los trámites de la transacción antes de la apertura de los mercados asiáticos.

El gobierno suizo analizaba incluso la posibilidad de nacionalizar parcial o totalmente la entidad ante la posibilidad de que fracasaran las negociaciones para su adquisición por parte de UBS, según informó la agencia Bloomberg citando fuentes al tanto del asunto.

En las próximas horas se rubricará el acuerdo de acciones entre los dos bancos más grandes de Suiza, luego de frenéticas negociaciones en las que el  Credit Suisse llegó a rechazar una primera oferta de 1.000 millones de dólares.

The Financial Times informó que el Banco Nacional Suizo le abrirá a UBS acceso a liquidez por valor de 100.000 millones de dólares como parte del acuerdo. Mientras tanto, a contrarreloj las autoridades enmendarán las leyes para prescindir de la votación de accionistas, informa el medio financiero.

Oferta

UBS le pidió al gobierno que asuma ciertos costos legales y posibles pérdidas futuras en cualquier adquisición, dijeron las personas, con un informe que sitúa la cifra de la posible adquisición en alrededor de 6.000 millones de dólares. Pero la primera oferta de UBS fue de alrededor de 1.000 millones de dólares, que el por Credit Suisse rechazó por considerarla demasiado baja, ya que afirman que su valor de mercado sería superior a los 8.000 millones de dólares.

Credit Suisse sufrió la semana pasada pérdidas significativas a raíz de la crisis bancaria que afecta a EE.UU. y después de que su principal accionista, el Saudi National Bank, anunciaraque no inyectaría más dinero a la entidad.

Previo al pánico en el sector bancario de la última semana, una serie de escándalos en la firma helvética habían derivado en una salida de depósitos récord en 2022 de 124.800 millones de euros. Esa situación dejó un agujero en sus cuentas que se tradujo en unas pérdidas de 7.400 millones de euros.

En este contexto, el banco central suizo se vio obligado a prestar 50.000 millones de francos (unos 53.600 millones de dólares) a Credit Suisse. No obstante, la financiación otorgada por el regulador no consiguió estabilizar el precio de las acciones de la entidad financiera.