El paso del huracán Ian por Florida, Estados Unidos, dejó un desastre en la región: casas destruidas, inundaciones, evacuaciones, cientos de heridos y más de 100 muertos. Tres semanas después de la catástrofe, la amenaza de la tormenta ya no asusta al moribundo condado de Lee, porque ahora debe enfrentarse a una nueva amenaza: una bacteria carnívora que suele aparecer después de los huracanes y ya se cobró la vida de 11 personas en 2022.    

Esta bacteria, "amante de la sal", llega sin preguntar y genera consecuencias terroríficas para cualquier persona. Comúnmente encontrada en masas de agua cálida —típicas después de un huracán—, la vibrio vulnificus o "la bacteria del Golfo" ya produjo 64 infecciones y once muertes en lo que va del año, de las cuales 26 fueron en el condado de Lee. Todas ellas después del paso de Ian.

“La Costa del Golfo es el epicentro de enfermedades como esta. Tenés una combinación de cambio climático, pobreza y urbanización agresiva, todo lo cual contribuye a la exacerbación de las infecciones por vibrio y al aumento de otras enfermedades como el dengue, el zika y las infecciones parasitarias”, explicó Peter Hotez, decano de la Escuela Nacional de Medicina Tropical de la Facultad de Medicina de Baylor, al Washington Post.

El huracán Ian dejó un ambiente ideal para la bacteria come carne

Cómo actúa la bacteria "come carne"

Este Aunque la enfermedad carnívora, o fascitis necrotizante, es comúnmente causada por la bacteria estreptococo, la Vibrio vulnificus suele tener consecuencias similares. ¿Cómo lo hace? Primero, entra por una herida. Como el tejido que la rodea muere rápidamente, se introduce en otras partes del cuerpo provocando consecuencias fatales: sepsis, shock y fallo de los órganos.

Detectarlo a tiempo impide la muerte, pero eso no significa que el infectado no sufra. Como el tratamiento con antibióticos se complica por la escasa irrigación sanguínea del tejido moribundo, muchas personas necesitan cirugías desfigurantes o incluso amputaciones para eliminar el tejido muerto e infectado. Así, quienes sobrevivieron a la "bacteria del Golfo" se enfrentan a perder un brazo o una pierna, entre otras partes del cuerpo. De ahí el nombre "come carne".

Ellos tienen suerte. Los médicos estiman que una de cada cinco infectados muere, a veces solo uno o dos días después de enfermar.

Por si eso fuera poco, los expertos alertaron el cambio climático aumentará la amenaza microbiana, sobre todo por la aparición de catástrofes naturales cada vez más agresivas. No solo las intensas mareas de tormenta traen el agua salobre hacia el interior, como en el caso de Ian, sino que es probable que el calentamiento de las aguas y el aumento del nivel del mar también proporcionen un entorno acogedor para el vibrio más al norte.

La bacteria prospera en aguas con temperaturas superiores a los 20°C en la mezcla de agua dulce y salada que se encuentra en los estuarios y marismas. Se concentran en los filtradores como las ostras y los mejillones, que bombean grandes volúmenes de agua a través de sus cuerpos.

Mortal, pero infrecuente

Pese a las alertas y la preocupación actual, las infecciones heridas por vibrio no son muy comunes, por lo que las probabilidades de infectarse son pocas. Y son mucho menores si se tiene en cuenta que, además, estas infecciones no son contagiosas. 

En 2020, el Departamento de Salud de Florida registró apenas 36 casos y siete muertes. En 2021, hubo 34 casos y 10 muertes. Durante el pico anterior en 2017, cuando el huracán Irma causó grandes inundaciones, el departamento registró 50 casos en todo el estado y 11 muertes.

La bacteria tiene consecuencias fatales para el organismo humano

La directora del Estado para la División de Control de Enfermedades y Protección de la Salud, Carino Blackmore, aclaró que tienen "antecedentes de vibrio todo el tiempo en Florida" y que envían mensajes "una vez al año a los médicos del Estado para que sepan a qué atenerse y cómo hacer las pruebas".

Enfrentando a la bacteria

Para no infectarse con esta bacteria, los expertos recomiendan usar guantes de protección para abrir y cocinar mariscos, ya que ingerirlos cocinados o poco cocinados puede provocar vómitos y diarrea. Y, si albergan vibrios, el jugo de los mariscos sin cocinar puede filtrarse en las heridas abiertas y causar infecciones.

El departamento de salud de Florida sugirió que las personas con cortes, rasguños, un piercing o tatuaje reciente que no deben remar ni nadar. Los expertos en salud pública señalaron que las personas con problemas de salud preexistentes, como enfermedades crónicas del hígado, del riñón o un sistema inmunitario debilitado, corren un mayor riesgo de contraer el vibrión, por lo que deben llevar calzado de agua para evitar cortes con piedras y caracoles. Las heridas que entren en contacto con el agua salobre o los jugos del marisco crudo deben limpiarse con agua y jabón.

Cualquier persona que presente signos de infección, como enrojecimiento e hinchazón alrededor de la herida, fiebre o aceleración del ritmo cardíaco, debe buscar atención médica inmediata. Aunque en tiempos de huracanes eso no es común —las personas se preocupan por hacer limpieza antes de tratar una herida— realmente debe ser atención inmediata. Si no, “para cuando llegan a la atención médica, ya es tarde”, alertó Manuel Gordillo, epidemiólogo del Sarasota Memorial Hospital, al Post. Si no es la muerte, es la tragedia: "Necesitan tratamientos quirúrgicos radicales".