MADRID (Enviada especial) “Si no era por los 5.000 millones de dólares de ampliación de uso del swap con China, Alberto levantaba todo”, contó una fuente de alto rango en la comitiva presidencial a Grupo Crónica antes de partir de Bali, Indonesia, donde tuvo lugar la Cumbre del G20 hacia Madrid (última escala de la gira).

La afirmación resume las presiones que afronta el gobierno nacional y por ende el presidente Alberto Fernández para fortalecer las reservas del Banco Central a fin de poder maniobrar la inflación y también expone que el episodio de salud que sufrió el primer día del encuentro no es algo que deba tomarse a la ligera.

Los médicos le pidieron que baje la actividad luego de diagnosticarle una gastritis erosiva, pero seis horas más tarde el mandatario estaba con el traje puesto frente a su par chino, Xi Jinping, para sellar el compromiso sobre el uso de libre disponibilidad de ese monto lo antes posible. Con los dólares no hay respiro porque sin los dólares no se puede.

Ante la exigencia de reposo y de disminuir el estrés el Presidente se bajó de la mayoría de las obligaciones que marcaba la agenda en Indonesia para las últimas 48 horas. Lo sustituyeron en las que consideraron más importantes el canciller, Santiago Cafiero, y el ministro de Hacienda, Sergio Massa.

En el día posterior a su diagnóstico, de una sola reunión no se bajó Fernández antes de partir del sudeste asiático: la bilateral con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. Allí lo acompañaron los dos alfiles y se sumó el embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello.

Es que los nervios que le provocaron a Fernández, según los médicos, una úlcera de duodeno que luego derivó en el episodio del último miércoles cuando se descompensó antes de ingresar al Plenario para brindar su primer discurso en el G20, se producen en paralelo y a tono con las tensiones macroeconómicas que tiene la Argentina.

La inflación fue de 6,3% en octubre y acumula 76,6% en lo que va del año, según el Indec, y se necesitan más reservas en dólares para calmar ansiedades y desarmar especulaciones.

Por eso la cita con Georgieva la mantuvo igual. Sólo le pidió a la titular del FMI si podía acercarse a su hotel en vez de ir él al centro donde se desarrollaba la Cumbre del G2O.

El resultado del encuentro fue el compromiso de iniciar negociaciones para discutir el costo que la guerra en Ucrania tuvo para la Argentina y de esta manera reparar el daño.


Reparación por la guerra

Es algo que Fernández viene reclamando durante sus últimas ponencias a nivel internacional. “En el norte vuelan misiles y en el sur hay más hambre”, es una frase que suele utilizar para explicar que la guerra desatada tras la invasión rusa, además de la tragedia humanitaria, condenó aún más a la postergación a los más vulnerables del planeta tras la disparada de los precios internacionales.

En Argentina, la suba de la energía, los fertilizantes, combustibles y costos de traslado, entre otros, explican una pérdida que el gobierno ya calculó en 5.000 millones de dólares.

Massa le entregó en la mesa a Georgieva un informe que armó su equipo técnico en Buenos Aires donde detalla la cuantificación de lo que se gastó de más a raíz de la guerra.

Al FMI la misma cuenta le da menos: 3.500 millones. La negociación arrancó con cifras concretas y habrá un nuevo encuentro para definir los términos del acuerdo. Si es que se pagará en Degs o si, más fácilmente, se arreglaría con una revisión de las metas del 2023.

El swap y las represas

El día anterior, en el que sufrió el episodio de descompensación, Fernández no canceló la bilateral con su par de China, Xi Jinping, y el resultado fue muy promisorio.

La activación inmediata de la ampliación del uso del swap (un seguro de reservas) para fortalecer las reservas del Banco Central con libre disponibilidad y el pago de 500 millones de dólares por el avance de las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic de Santa Cruz: 223 millones son reembolso por la deuda que tenía el gigante asiático y 277 millones son a cuenta para la continuidad de la obra que construye el gigante asiático en la Patagonia en convenio con la Argentina.

De esta manera, Massa explicó a Grupo Crónica y otros medios que viajan en el avión con el Presidente que la novedad sobre el swap significa que “las reservas de libre disponibilidad para el Banco Central pasan de ser 5 mil millones, producto de la recaudación del dólar soja, a 10 mil millones producto de la liberación de parte del swap después del acuerdo con China”. 

Con los compromisos de China y el FMI bajo el brazo, el Presidente emprenderá su retorno en la noche madrileña hacía Buenos Aires y llegará mañana a Buenos Aires.