BALI (Enviada especial) El presidente Alberto Fernández debió suspender su participación en la I Sesión Plenaria de la Cumbre del G20 durante unas horas debido a un problema de salud y fue el canciller Santiago Cafiero quien los sustituyó para presentar la posición argentina con un discurso sobre Seguridad Alimentaria y Energética y otro sobre Salud.

También, Cafiero reemplazó al jefe de Estado, quien fue diagnosticado con una gastritis erosiva con sangrado, en un almuerzo del que participaron diversos líderes mundiales como el canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente de Canadá, Justin Trudeau.

También, dieron el presente en esa comida la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva; y el presidente de la FIFA, el italosuizo Gianni Infantino, quien se saludó con la titular del organismo multilateral de crédito y luego hizo referencia al inminente comienzo del Mundial en Qatar.

El encuentro se realizó en el Ocean Front Lawn, con el presidente de Indonesia, Joko Widodo, como anfitrión. 

Mientras Cafiero presentaba las palabras del presidente, Alberto Fernández, en el G20, el mandatario argentino se encontraba en el Sanglah general hospital. Allí le diagnosticaron un úlcera de duodeno que provocó una gastritis erosiva con sangrado. El presidente retomó luego su actividad "con controles -según indicaron fuentes de la comitiva consultadas por Crónica.com.ar-" y concurrió al Hotel Mulia para mantener la reunión bilateral con su par chino, Xi Jinping.

Primer discurso de Alberto Fernández, leído por Cafiero, en el G20

Llegada de Alberto Fernández a la Cumbre del G20, antes de su descompensación.

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"El 11 de noviembre, mientras visitaba oficialmente París, mi querido amigo el presidente de Francia Emanuel Macron me invitó a presenciar la ceremonia conmemorativa del armisticio de 1918.

"Se estima que 10 millones de personas murieron en la Primera Guerra Mundial. Todavía, un siglo después, no tenemos modo de cuantificar los efectos devastadores que azotaron al resto del mundo por semejante suceso bélico.

"Parece increíble que, cuando todavía no superamos la conmoción causada por una pandemia, Rusia desate una invasión militar sobre Ucrania poniendo en crisis la paz mundial.

"No tengo dudas que nada es más revolucionario en este tiempo que exigir la paz. Sonará ingenuo en los oídos de muchos, pero es muy riesgoso para el mundo que se tolere la “lógica de la escalada militar” como un modo válido en la resolución de conflictos.

"Los efectos de la guerra afectan al mundo todo. En el hemisferio norte los mercaderes de la muerte negocian armas letales, pero en el hemisferio sur los alimentos se encarecen o faltan y lo que termina matando no son las balas o los misiles si no la pobreza y el hambre.

"Es imperioso que unamos esfuerzos para que las partes involucradas regresen a la mesa de negociaciones. Debemos hacer valer la fuerza del “multilateralismo” aunque algunos quieran desconocerla. Nuestros pueblos necesitan desarrollarse con justicia social, en un mundo que en la diversidad encuentre la paz.

"Argentina, parte del hemisferio sur, no es ajena a esa enorme tensión que vivimos. En lo que va del año, esta guerra le costó a mi país casi 5.000 millones de dólares. ¿Quién reparará semejante perjuicio?

"Necesitamos recuperar la paz y contribuir a la recuperación mundial. En los últimos años, la Argentina ha producido millones de toneladas de soja, de trigo, de maíz y de aceite de girasol. Esa producción, en su mayoría, estuvo destinada al mercado externo.

"Seguiremos trabajando en el mismo sentido porque la Argentina quiere ser parte en la construcción de un mundo más solidario que garantice la seguridad alimentaria.

"Seguridad alimentaria significa terminar con el hambre en el mundo. Si es eso lo que buscamos, empecemos por poner fin a la intolerable desigualdad  que la concentración económica provoca.

"Debo admitir que, en contra de mis expectativas, tras la pandemia el mundo parece querer exhibir su peor rostro. Los costos que hemos pagado resultan cuantiosos y lo que la guerra nos impone ahora se vuelven intolerables.

"América Latina y el Caribe enfrentaron en 2020 la peor contracción económica de su historia.

"La CEPAL calculó un retroceso de 27 años en los niveles de pobreza extrema.

"De ese modo, América Latina y el Caribe se convirtieron en la región del mundo que perdió más años en expectativas de vida.

"Ahora debemos enfrentar los efectos de la guerra.

"En la última Cumbre de las Américas propuse organizar continentalmente no solo la producción de alimentos, si no también el desarrollo de nuestro enorme potencial energético y de minerales críticos para la transición ecológica.

"Tan solo en Argentina, contamos con la segunda reserva de gas no convencional del mundo. Con Chile y Bolivia constituimos el “triángulo del litio” en el que se concentra más del 60% de las reservas mundiales de ese mineral. Estamos desarrollando la producción de hidrógeno verde.

"Es nuestro deber construir un mundo más justo y previsible. Démosle una oportunidad a la paz. Miremos como el hambre y la pobreza se expanden en el sur del mundo mientras en el norte las armas acumulan muertos.  No puede ser que no hayamos aprendido de tanto dolor vivido.

"La historia es una magnífica maestra que acumula experiencias. Pero su enseñanza solo trasciende cuando somos capaces de escucharla. Solo así podemos evitar caer en los mismos errores en los que la humanidad cayó en el pasado.

 

Segundo discurso de Alberto Fernández, leído por Cafiero, en el G20

 

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"Los desafíos de la post-pandemia son enormes, pero nunca debemos olvidar que muchos seres humanos quedaron en el camino. La Argentina expresa una vez más su solidaridad con todas las víctimas de la pandemia y sus familias. También subrayamos nuestra gratitud con las y los trabajadores de la salud: constituyeron la primera línea de combate al Covid-19.

"De aquí en adelante, nuestras energías deberán centrarse en una renovada solidaridad y cooperación internacional que garanticen una recuperación robusta, resiliente e inclusiva.

"Si algo demostró la pandemia es que el valor de la salud pública.

"Como nos enseñó Ramón Carrillo “ Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas”. Una política de salud presupone siempre una política social porque no hay comunidad digna de ese nombre si mira impávida cómo desciende la expectativa de vida.  

"Lo hemos sufrido en carne propia: América Latina concentra el 8 por ciento de la población mundial, pero a la vez el 26 por ciento del total de muertes relacionadas con el COVID.

"Las debilidades estructurales que hicieron que los países en desarrollo sufriéramos más que otros (esto es la pobreza, el trabajo informal, la falta de acceso a los servicios de salud, falta de conectividad, espacio fiscal, entre muchos otros) son también factores explicativos de una recuperación insuficiente y desigual.

"Necesitamos un cambio de paradigma financiero para avanzar en un desarrollo resiliente y sustentable. El G20 tiene una responsabilidad clave en esta tarea. También posee la capacidad, y el poder político para impulsar el desarrollo de los instrumentos concretos que sienten las bases para una nueva solidaridad global. En los picos de demanda de equipos y productos no puede suceder que, otra vez, la concentración de la producción y la distribución afecte a la mayoría de los países. .

"Para evitarlo, la Argentina continúa apoyando todos los esfuerzos para diversificar los lugares de producción de bienes médicos esenciales, tal como lo conocen bien los países que integran la Organización Mundial de la Salud. 

"Para la Argentina, la salud es un derecho humano fundamental, lo cual es reconocido como tal no sólo por nuestra Constitución sino también por el derecho internacional de los derechos humanos.

"Con base en ese principio y en la perspectiva de género, reafirmamos que los medicamentos, tratamientos y vacunas contra el COVID-19 son bienes públicos globales. Ello implica que deben ser distribuidos justa y equitativamente en todo el mundo, sin exclusiones, condiciones ni demoras.

"En la décimo segunda Conferencia Ministerial de la OMC, los Miembros acordamos una decisión sobre propiedad intelectual vinculada a las vacunas para el COVID-19. Ahora es el momento de extender esta Decisión a los diagnósticos y tratamientos, elementos cuya importancia relativa se ha ampliado en esta etapa.

"Además, Argentina continúa trabajando intensamente en políticas públicas de apoyo a la investigación y el desarrollo para combatir la pandemia. Algunas de nuestras empresas están integradas en las cadenas de producción mundial de dos vacunas internacionales, con una capacidad de producción de ciclo completo, lo que nos permite incorporar nuevos desarrollos.

"Argentina reconoce el obstáculo que esto genera para la obtención de insumos de forma justa y equitativa, pero subrayamos la necesidad de trabajar, al mismo tiempo, en un marco para la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de la utilización de esos recursos genéticos.La experiencia reciente demuestra la necesidad de reforzar las cadenas de suministro regionales de tal manera de reducir la vulnerabilidad sanitaria de America Latina frente a futuras crisis. La región tiene los recursos para desarrollar una industria farmacéutica, de biotecnología y servicios de salud integrada y competitiva.

"Como país del Sur Global, como presidente pro tempore de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe, nuevamente acogemos con beneplácito que la Presidencia indonesia del G20, a la que seguirán las de India en 2023, Brasil en 2024, y Sudáfrica en 2025, señale una continuidad sin precedentes de países emergentes al frente de este foro."

 

F.G.