En un marco de calles desoladas y televisores encendidos tanto en las escuelas como en los bares, la derrota de la Selección argentina frente a Arabia Saudita se vivió el martes con tristeza y hasta con sorpresa, aunque los hinchas no pierden la esperanza y se entusiasman con un resultado positivo frente a México, el sábado, que le permita a los dirigidos por Lionel Scaloni pensar en la próxima ronda del Mundial.

Cómo se vivió el partido en todo el país

"Es triste que Argentina pierda, pero a partir de ahora va a ganar", aseguraron con confianza tres estudiantes de sexto año la Escuela Primaria Nº 4 Jacinto Berrutti, ubicada en el barrio de La Boca, en donde los docentes y los directivos se juntaron muy temprano para ver el encuentro.

En Mar del Plata, cientos de locales y turistas con indumentaria celeste y blanca aprovecharon la oportunidad para seguir el debut del conjunto nacional desde el Fan Fest montado frente a la playa del Torreón del Monje.

En Santiago del Estero, los estudiantes de la capital se desplazaron desde temprano por las calles de camino a las escuelas con sus clásicos guardapolvos blancos, pero también con banderines y distintivos celestes y blancos. "Con el inicio del Mundial venimos llevando a cabo un trabajo articulado, vinculando cuestiones deportivas con las actividades en las aulas y los docentes están trabajando sobre diferentes temáticas", señaló, Luis Arturo Ruiz, vicedirector de la Escuela Dr. Horacio G. Rava.

En tanto, las panaderías de la ciudad de La Plata registraron una gran concurrencia antes de las 7 y los bares de las estaciones de servicio se convirtieron en plateas para ver el debut de la "Scaloneta".

En la provincia de Buenos Aires, a partir de una resolución de la cartera educativa, los colegios pudieron adaptar los horarios de entrada y salida de acuerdo con el momento en el que juegue la Selección, una decisión que se encuadra en la premisa "La escuela le abre las puertas al Mundial".

Los salteños eligieron alentar a la Selección argentina en plaza España, en donde desde las 6.30 arribaron familias para ver el partido en pantalla gigante.

Asimismo, cerca de 11.000 personas se reunieron para ver al combinado albiceleste a través de la pantalla gigante montada en la plaza Francisco Seeber, en Palermo, en donde cada arranque de Lionel Messi hizo estallar las vuvuzelas y el público rompió en aplausos, aunque con el correr de los minutos fueron primando los gritos de bronca ante la imposibilidad de alcanzar el empate.

En Mendoza, el debut de Argentina se vivió con muy poco movimiento en las calles, ya que los alumnos tenían permiso de ingresar a las escuelas a las 9.30 y muchos comercios abrieron una vez finalizado el partido.

Los bares y los cafés se vistieron de celeste y blanco para recibir a los clientes que eligieron esa opción para disfrutar el primer partido y, tras el final, se colapsaron todos los ingresos a la ciudad con gente que buscaba llegar a sus trabajos.